Quien levante la vista en la Plaza Mayor de Zamora encontrará al Peromato en su lugar de siempre. El caballero armado que sostiene la Seña Bermeja continúa vigilando la ciudad desde lo alto de la iglesia de San Juan de Puerta Nueva, integrado en una de esas imágenes que forman parte del paisaje cotidiano de los zamoranos. Sin embargo, la figura que hoy corona la torre no es la original. El caballero que permaneció allí durante generaciones fue retirado a finales del siglo XIX y su historia quedó ligada a una decisión municipal que transformó la silueta de uno de los edificios más reconocibles del centro histórico.
El 13 de octubre de 1897, el Ayuntamiento de Zamora recogió en acta un informe del arquitecto provincial Segundo Viloria sobre el estado de la torre de San Juan. El técnico recomendaba desmontar el campanil y acometer las reparaciones necesarias. Aquel documento no supuso la desaparición inmediata del Peromato, pero sí forma parte del proceso que acabaría apartándolo de su emplazamiento histórico.
La torre no era únicamente un elemento arquitectónico de la iglesia. También albergaba el reloj y la campana del Concejo, vinculados a la vida cotidiana de la ciudad. Su estado planteaba un problema de conservación y seguridad que obligaba a tomar decisiones sobre una construcción que tenía, además, un uso municipal.
La intervención generó controversia. La situación de la torre afectaba al entorno de la Plaza Mayor y a los vecinos de las casas próximas, algunos de los cuales tuvieron que abandonar sus viviendas y negocios ante los riesgos señalados. La prensa local se hizo eco del asunto y El Correo de Zamora cuestionó las conclusiones técnicas y las consecuencias de las medidas adoptadas.
El debate terminó teniendo efectos visibles sobre el patrimonio urbano. En 1898 se derribó el campanil y el Peromato original dejó de presidir la torre. La operación alteró el perfil de San Juan y retiró de las alturas una figura que se había convertido en parte de la identidad visual de Zamora.
El original, en el Museo de Zamora
El Peromato representa a un caballero medieval con armadura que sostiene la Seña Bermeja, la bandera vinculada históricamente a la ciudad. Su silueta, situada durante siglos sobre la Plaza Mayor, acabó adquiriendo un significado que iba más allá de su función como veleta.



