El Museo Etnográfico de Castilla y León ha acogido este lunes el acto institucional de homenaje a las víctimas del terrorismo de la Policía Nacional, una cita que desde hace tres años forma parte del calendario oficial del cuerpo y que se celebra cada 16 de junio, fecha en la que fue asesinada por ETA la inspectora jefa María José García.

Durante su intervención, el comisario jefe de la Policía Nacional de Zamora, Guillermo Vara Ferrero, subrayó el significado de mantener viva la memoria de quienes fueron asesinados por el terrorismo. "Como policías nacionales, recordar no es una opción, es un deber; un deber democrático, institucional y moral", afirmó.
El responsable policial explicó que ese compromiso responde a tres objetivos fundamentales: hacer justicia frente al olvido, acompañar a las familias de las víctimas y transmitir a las nuevas generaciones de agentes el sacrificio realizado para preservar la libertad. "Todos estos compañeros asesinados tenían nombre y apellidos, no son unas meras cifras de estadística", recalcó.
Asimismo, defendió que el mejor homenaje a quienes perdieron la vida no se limita a los actos institucionales. "Cada patrulla que realizamos, cada servicio al ciudadano y cada investigación es la mejor manera de honrar a los compañeros fallecidos", señaló.
El acto comenzó con la interpretación del himno nacional, continuó con una ofrenda en memoria de los agentes asesinados y concluyó con la intervención del subdelegado del Gobierno y el himno de la Policía Nacional. Además, contó con la participación de dos músicos de la Banda de Música de Zamora.
Por su parte, el subdelegado del Gobierno en Zamora, Ángel Blanco, recordó que 188 miembros de la Policía Nacional fueron asesinados por el terrorismo entre 1968 y 2015, entre ellos tres zamoranos: Juan Seronero, Aniano Sutil y Ricardo González, fallecidos con tan solo 35, 27 y 38 años, respectivamente.
Blanco definió la ceremonia como "un acto de memoria, de respeto, de gratitud y de tributo a personas que dieron lo más valioso que tiene un ser humano, la vida, por nuestra libertad y por el Estado de Derecho". Además, insistió en que el recuerdo de las víctimas constituye un compromiso ético de toda la sociedad.

"La sociedad que no recuerda a sus víctimas pierde la brújula ética", concluyó el subdelegado, quien agradeció la organización de un acto "sencillo, profundo e íntimo" en el que también participaron familiares de las víctimas.




