Las persianas se levantan cada mañana mucho antes de que el centro de Zamora cobre vida. Detrás de los escaparates de la calle del Riego, la calle Feria y las vías aledañas hay décadas de historia, negocios familiares que han sobrevivido a crisis económicas, cambios de hábitos de consumo y al auge de las grandes plataformas de venta por internet. Este sábado celebran su fiesta anual, pero detrás de la música, las actividades y el ambiente festivo también hay una reivindicación: la del comercio de proximidad que se resiste a desaparecer.
Uno de esos negocios es Santiago Textil. Desde su establecimiento en la calle del Riego, David Genicio representa una nueva generación de comerciantes que intenta combinar tradición y modernidad sin perder la esencia que ha convertido estos locales en referentes para miles de zamoranos.
"Cuando nos propusieron volver a implicarnos en la fiesta nos dio un poco de pereza, pero ahora estamos muy ilusionados. Al final no deja de ser una celebración de todos los comerciantes de la calle", explica.
La jornada llega en un momento complejo para el sector. Aunque cada negocio tiene su realidad, muchos comparten problemas similares. Entre ellos, uno destaca por encima del resto: la falta de aparcamiento en el centro de la ciudad.
"Muchos clientes te dicen directamente que vienen menos o que han dejado de venir porque nunca encuentran dónde aparcar", lamenta Genicio. A su juicio, la reducción progresiva de plazas en las zonas históricas y el funcionamiento de la zona ORA han terminado por convertirse en un obstáculo para quienes dependen de un flujo constante de compradores.
"Es doloroso que un cliente deje de venir por una cuestión que no depende de nosotros", resume. Las dificultades no terminan ahí. Mantener un pequeño comercio exige hoy mucho más que abrir la puerta cada mañana y ofrecer un buen producto.
"Ya no vale con vender las mejores camisas de Zamora", reconoce el comerciante. La reducción de población, el incremento de costes, la burocracia y la competencia de las grandes plataformas obligan a ampliar la oferta y buscar nuevas fórmulas para llegar al cliente.





