La antigua calle de la Cárcaba fue durante décadas uno de los puntos de referencia del comercio tradicional de Zamora. Entre sus establecimientos figuraba la Guarnicionería de Castellanos, un negocio especializado en los arreos y aperos que necesitaban agricultores y ganaderos de la provincia. Su historia permanece ligada al inmueble del número 13 de la actual Costanilla, cuyo futuro se encuentra ahora pendiente de un expediente de declaración de ruina que podría terminar con su demolición.
La propiedad del edificio, Duero Motor S.A., ha solicitado al Ayuntamiento de Zamora la declaración de ruina ordinaria y la autorización para acometer un derribo total y controlado. La petición se apoya en un informe técnico redactado en septiembre de 2026 por el arquitecto José María Llanos Cabrero, que concluye que el deterioro de la construcción hace necesaria una intervención integral cuyo coste supera el límite legal del deber de conservación.
El inmueble, construido en torno a 1900 según los datos catastrales recogidos en la memoria, cuenta con una superficie de 335 metros cuadrados, distribuidos entre una planta baja comercial y tres alturas residenciales. Su fachada conserva la composición característica de la arquitectura popular del casco histórico, con seis balcones superpuestos, barandillas de cerrajería, recercados y un remate de cornisa y alero bajo una cubierta inclinada de teja.
Un derrumbe que agravó el deterioro
La situación del edificio se complicó el pasado 19 de mayo, cuando se produjo el colapso parcial de la cubierta hacia el interior. El Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento intervino en el inmueble y dejó constancia de los daños. Posteriormente, los servicios técnicos municipales informaron de la pérdida de revestimientos en la fachada lateral y de la caída de tejas sobre la cubierta del edificio contiguo.
El informe técnico recoge también la necesidad de apuntalar las distintas plantas, retirar los elementos inestables, reparar el hastial que da hacia el número 15 y mantener las medidas de protección en la acera. El deterioro afecta, según el arquitecto, no solo a la cubierta, sino también a la estructura interior de madera, los forjados y los encuentros con las fachadas.



