"Si no luchas por ti, ¿por quién vas a luchar?". Con esas palabras describía Ángel González su proceso de recuperación de un linfoma, un tipo de cáncer hematológico que logró superar. Es por ello que, en el marco del Mes de Concienciación sobre el Cáncer Hematológico, se sumaba a la iniciativa de la Asociación Zamorana de Ayuda contra el Cáncer (Azayca) para informar y concienciar, y que este martes contó con la presencia del hematólogo Luis García Martín.
El propio García Martín destacó tres aspectos fundamentales sobre los que incidir, siendo estos la prevención, la confianza y la importancia de la donación. "La prevención es muy importante, sobre todo el hacer ejercicio físico, el estar fuerte físicamente", explicaba y añadía que "porque el tener masa muscular ayuda a prevenir las enfermedades, ayuda a combatir el cáncer, sustancias que se liberan cuando se hace ejercicio muscular y a tolerar los tratamientos que a veces son un poco agresivos y hace falta estar bien acondicionado físicamente para tolerar el tratamiento en ocasiones". En este sentido, remarcaba también lo fundamental que resulta "abstenerse del tabaquismo", en tanto en cuanto "el tabaco es el primer factor de riesgo de cáncer, está completamente demostrado".
Sobre la confianza, Luis García Martín apuntaba que "tenemos un sistema sanitario público de excelencia que no escatima ningún esfuerzo en tratar a los pacientes". "Ese saber que estamos a su lado, que se les apoya en todo y esa tranquilidad lleva a pensamientos positivos", explicaba y añadía que "hay estudios que confirman que hay un beneficio en la supervivencia de los pacientes que tienen pensamientos positivos y que tienen bienestar emocional".
En tercer lugar, el hematólogo García Martín señalaba hacia la importancia de la donación de sangre y de médula ósea, "que son tejidos insustituibles e imprescindibles para poder hacer trasplantes y trasfusiones a los pacientes". "No cuesta nada, se tarda poco rato, está demostrado que no es malo para la salud y estando sano hay que aportar ese granito de arena", aseguraba.
"Yo me llamo Ana, pero también me llamo María, me llamo Rebeca, me llamo Laura, me llamo Aurora...", afirmaba Ana Isabel Rubio, paciente de linfoma y que también quiso remarcar la importancia del aspecto emocional durante los procesos oncológicos. "Al principio es un diagnóstico demoledor y más cuando no fumas, cuando no te alimentas mal, en fin, cuando no le encuentras una explicación", apuntaba.
Además, sobre el ejercicio físico, señalaba que "cuesta, porque los tratamientos son duros y no tienes ganas", pero matizaba que "al final es otro punto de anclaje que tienes a la vida". Es por ello que quiso celebrar también iniciativas como la del Barco Dragón, "que desde el altruismo más sano trabaja con la sociedad".
Por su parte, Ángel González aseguraba que "estuve unos meses que no sabía dónde estaba, si estaba, si iba o si venía", pues tuvo que afrontar un linfoma que le afectaba al sistema nervioso. Pero, tras el tratamiento y un fuerte compromiso con el ejercicio y todas las indicaciones que recibía, "gracias a Dios, estoy muy bien y no tomo medicación ninguna".
Dos historias, pues, con puntos comunes y que convergen en todos los puntos que el hematólogo Luis García Martín destacaba para poder aumentar la esperanza de vida en pacientes de cáncer hematológico. Una enfermedad que sigue requiriendo de la ayuda de todos, investigación y colaboración.



