Detrás de cada pequeño comercio hay una familia, un sueño y una persona que te conoce por tu nombre. De eso sabe mucho Ángel Antón, que este pasado 20 de agosto ha vivido su última jornada tras el mostrador de Almacenes Victoria.
Una historia que comenzó el 11 de junio de 1946, cuando Victoria Chillón y su hijo Ángel Antón abrieron las puertas del establecimiento. En aquella época vendían prácticamente de todo, pero el negocio fue evolucionando con los años hasta especializarse en moda masculina, convirtiéndose en uno de los comercios de referencia de Zamora.
Desde entonces, Almacenes Victoria ha atravesado 79 años de cambios, generaciones y transformaciones en la forma de comprar, pero ha mantenido una misma esencia: la apuesta por el pequeño comercio, la cercanía y el trato personal.
«Aquí no se puede decir que no hay», era una de las máximas que repetía a sus empleados cuando el negocio todavía tenía un catálogo mucho más amplio. Una filosofía que reflejaba también una forma de entender el comercio basada en intentar encontrar siempre una solución para el cliente.
La tercera generación, representada por Ángel Antón, nieto de la fundadora, se incorporó al negocio en 1979 y terminó convirtiendo la tienda en su profesión y forma de vida. Durante décadas, Almacenes Victoria ha mantenido como principales señas de identidad la atención personalizada, la cercanía y el cuidado de cada cliente.
Ahora, después de prácticamente ocho décadas, la historia de Almacenes Victoria llega a su último capítulo, poniendo fin a una trayectoria familiar marcada por la supervivencia, la capacidad de adaptación y el arraigo al comercio tradicional de Zamora.



