La responsable de esta casa, María León, recalca la “visibilidad” que se le ha dado al acto en la Plaza de Castilla y León. Allí se expuso un gran mural en blanco y negro que fue coloreándose paulatinamente por parte de los usuarios y trabajadores del Centro de Acogida. El mural representaba la desigualdad social: a un lado la carencia de lo más básico (como lo es el acceso a la vivienda), y en el otro extremo la opulencia en la que vive una pequeña parte de la sociedad. Para León, el objetivo era que “los zamoranos conozcan la realidad de los sintecho de Zamora”, propósito que, como indica la directora de la Casa de Acogida, “se verá a largo plazo se si ha conseguido”.
Uno de los usuarios del centro, Jesús, comentaba que “la gente se queda mirando al mural sin saber de lo que va la cosa y se acercan a ver”, algo muy importante pues es necesario que “la gente se percate de cómo está el mundo, la sociedad y Zamora en concreto, que es una realidad patente en la que Cáritas nos está ayudando”.
El domingo tuvo lugar una eucaristía en la iglesia de San Juan en la que se ensalzó el trabajo de trabajadores y voluntarios y se les brindó un homenaje en forma de aplauso de todos los asistentes. “Fue un momento bonito, los chicos se sintieron participes y la gente se sintió muy bien”, señala León.
La Casa de Acogida “Madre Bonifacia” de Zamora viene albergando a tres sectores diferentes de personas; por un lado se encuentran los transeúntes, por otro los indomiciliados y finamente por otro, los usuarios de comedor, respecto a estos últimos, ha aumentado un mayor número de personas que solicitan un servicio de estas características. En este emplazamiento, aparte de proporcionar los servicios básicos a los que carecen de ellos, se llevan a cabo diferentes actividades como competiciones deportivas, taller de marquetería, de pintura, de teatro, actividades culturales, competiciones deportivas, paseos saludables, etc.




