La Diócesis de Zamora celebrará el próximo sábado, 10 de octubre, la ordenación diaconal de Víctor Jambrina Domínguez. La eucaristía estará presidida por el obispo Fernando Valera y tendrá lugar a las 12.00 horas en la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro, ciudad en la que el seminarista colabora actualmente en la pastoral. La víspera, el viernes 9 de octubre, se celebrará una vigilia de oración a las 20.00 horas en la iglesia de la Casa Fundacional del Amor de Dios, también en Toro. Ambas convocatorias permitirán a la comunidad diocesana acompañar a Víctor en este momento de su camino vocacional, bajo el lema «Habla, Señor, que tu siervo escucha» (1 Sam 3, 9).
Natural de Entrala y de 26 años, Víctor describe su vocación como un proceso gradual de acercamiento a la fe y de búsqueda personal. «El Señor no me llamó por teléfono ni por WhatsApp», explica. Durante un tiempo fue percibiendo una inquietud que no sabía identificar y que, a través del diálogo con los sacerdotes de su parroquia, le llevó a profundizar en su relación con Dios y a plantearse la posibilidad de ser sacerdote.
Ese discernimiento lo condujo al Seminario Menor San Atilano, donde cursó la ESO y el Bachillerato. Posteriormente, durante su etapa en el Seminario Mayor, obtuvo el Bachiller en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca y se formó en el Teologado de Ávila, en Salamanca, junto a seminaristas de distintas diócesis.
Actualmente cursa el segundo año de la Licenciatura en Liturgia en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, en Madrid, y compagina su formación con la colaboración en la pastoral de Toro y en la pastoral vocacional diocesana.
Su experiencia pastoral incluye también el Seminario Menor, la parroquia de Lourdes, Benavente y la parroquia de San Lázaro, así como las localidades sayaguesas de Abelón, Moral de Sayago, Torregamones y Gamones. El contacto con estas comunidades ha marcado su preparación.
Tras conocer parroquias de la capital y pueblos de distinto tamaño, destaca la necesidad de acompañar a las personas en su búsqueda de fe y esperanza: «La gente necesita conocer más de Él y necesita más experiencias de su amor».
A pocos días de la ordenación, y después de realizar ejercicios espirituales, Víctor reconoce que vive este momento con nervios, pero también con serenidad y agradecimiento. «Estás diciéndole sí otra vez al Señor con miedo, pero con paz, porque sabes que estás en sus manos», expresa.
La confianza en Dios explica, ha sido el apoyo que le ha permitido perseverar tanto en las dificultades como en los momentos de alegría.
Con la ordenación recibirá el primer grado del sacramento del Orden. En su caso, se trata del diaconado transitorio, como parte de su preparación hacia el sacerdocio. Este ministerio está dedicado al servicio de la Palabra, de la liturgia y de la caridad.
Entre sus funciones se encuentran proclamar el Evangelio y predicar, bautizar, asistir y bendecir matrimonios, celebrar exequias y distribuir la comunión.
Víctor resume el sentido de este paso en «configurarse con Cristo siervo» y ponerse al servicio de los demás. Le ilusiona especialmente comenzar este ministerio en Toro, donde ha desarrollado parte de su formación pastoral y con cuya comunidad mantiene una relación cercana.
Desde su experiencia, anima a los jóvenes que se plantean su vocación a no tener miedo y a buscar con confianza lo que Dios les propone. Asimismo, invita a participar en la celebración y subraya que la ordenación trasciende su historia personal: «Esto no es propiamente mío, sino que es un acto y un ministerio de toda la diócesis».
Una ocasión para que la Iglesia de Zamora se reúna, dé gracias y acompañe con su oración el inicio de su ministerio diaconal.



