En la tarde de este sábado, los zamoranos volvieron a enfundarse sus atavíos más fiesteros, con algún disfraz y, fundamentalmente, las camisetas de las peñas para vibrar con las mejores charangas del país. Cientos de personas acompañaron a las agrupaciones musicales desde la Plaza de Castilla y León en su periplo por Santa Clara hacia la Plaza Mayor.

Allí, el Ayuntamiento y la Iglesia de San Juan fueron testigos mudos del talento de los músicos, que pusieron todo de su parte para hacer vibrar a los zamoranos y, finalmente, ser elegidos como la mejor charanga. Entre humo de colores y el sol escondiéndose en el horizonte, el atardecer se convirtió en una fiesta para una ciudad que vive al máximo su segunda jornada de fiesta.





