Más de cuatro décadas después de aquella primera marcha en la que más de 6.000 personas salieron a las calles de Zamora, la XLI Marcha Asprosub vuelve a demostrar su músculo y deja claro que hay tradiciones que no pierden fuerza con el paso del tiempo. La cita se mantiene como uno de los grandes encuentros lúdicos-deportivos de la ciudad, reuniendo a centenares de zamoranos este domingo en una jornada de reivindicación, convivencia y solidaridad.
La mañana, nubosa pero sin lluvia y con una temperatura agradable, acompañó a los participantes en un recorrido de 14 kilómetros que dio comienzo en el Parque de León Felipe a las 9:30 horas rumbo a Morales del Vino, donde les espera el tradicional avituallamiento, antes de emprender el regreso. Unas 2.000 personas estaban inscritas y la organización confiaba en superar esa cifra con incorporaciones de última hora.
Patricio Santana, presidente de Asprosub Zamora, destaca que la respuesta de los zamoranos se mantiene intacta independientemente de las condiciones meteorológicas: "Da igual que haga bueno o que haga malo, la gente siempre trata de ayudar". Además, señalaba que esta cita supone el "resurgir" de Asprosub.
Desde Fundación Personas, Isidro Deza reivindica también la importancia de mantener una marcha pionera y que sirvió de ejemplo para otras iniciativas solidarias que se han realizado después. Subraya especialmente el papel de la ciudadanía en una jornada que, año tras año, pone en el centro a las personas con discapacidad intelectual y su derecho a participar plenamente en la sociedad. "La persona con discapacidad necesita protagonismo, necesita inclusión", afirma.
La jornada vuelve a tener también un marcado carácter familiar. Desde abuelos a nietos, todos comparten recorrido junto a corredores, ciclistas, patinadores y personas que deciden ponerse las zapatillas y caminar. Además, en esta edición un triciclo adaptado permite que dos personas con discapacidad y problemas de movilidad puedan completar los 14 kilómetros entre Zamora y Morales del Vino.
Asprosub hizo además públicas las estadísticas de los inscritos, entre las que destaca la franja de edad más numerosa, entre los 55 y los 64 años, aunque la presencia de niños y niñas vuelve a ser significativa. La participación se reparte entre un 53,7% de hombres y un 46,3% de mujeres, unos datos que reflejan que en Zamora la solidaridad no entiende de edades ni otras diferencias.





