Llega la que para muchos es una estación especial y para otros representa la vuelta la rutina, el regreso del frío y los días cada vez más cortos. Y es que este martes es el último día de verano, pues el equinoccio de otoño tendrá lugar a las 2:04 horas de la madrugada de este miércoles. Así, atrás queda un verano que, además de devastadores incendios, se ha llevado consigo la vida de hasta 33 zamoranos y zamoranas.
Durante el periodo de más calor, Zamora ha rozado los 40 grados en varias ocasiones, pulverizando registros y causando estragos. Y es que, aparte del riesgo de incendios que siempre mantiene todas las alertas activadas durante las épocas de mayor calor, no se puede soslayar el riesgo que las temperaturas tan elevadas entrañan para las personas, especialmente los mayores.
Según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), desde el 1 de junio y hasta este 22 de septiembre han sido 33 fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas. Concretamente, son 17 hombres y 16 mujeres las personas que han fallecido desde el primer día de junio y hasta este último día de verano. Si bien es una cifra dolorosa, contrasta con las 54 víctimas del calor del mismo periodo del pasado año.
En lo que se refiere únicamente al mes de septiembre, han sido dos los zamoranos que han perdido la vida, un hombre y una mujer, consecuencia de las altas temperaturas. Llama la atención también el hecho de que, siendo hasta 21 fallecimientos más el pasado año, ninguno de ellos se produjo durante el mes de septiembre.
Un problema creciente
Los datos de años anteriores muestran además una tendencia preocupante. Durante el verano de 2025, el calor provocó 54 fallecimientos en Zamora entre el 1 de junio y el 31 de agosto. Se trata de un dato especialmente significativo si se compara con el verano anterior. En 2024, el número total de muertes atribuidas al calor en la provincia no superó las 17 durante toda la temporada estival.
El incremento registrado en apenas un año evidencia el impacto que están teniendo los episodios de calor extremo sobre la salud de la población, una situación que los expertos vinculan al progresivo aumento de las temperaturas y a la mayor frecuencia de las olas de calor.
Vigilancia y prevención
Las autoridades sanitarias insisten cada verano en la necesidad de extremar las precauciones durante los episodios de temperaturas elevadas. Mantener una correcta hidratación, evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día y prestar especial atención a personas mayores o dependientes son algunas de las recomendaciones habituales para reducir riesgos.
Mientras los termómetros continúan marcando registros cada vez más elevados, los datos de mortalidad recuerdan que el calor ya no es únicamente una incomodidad propia del verano. Se ha convertido en un problema de salud pública con consecuencias directas y medibles sobre la población, también en una provincia como Zamora.



