Septiembre es el mes en el que el verano empieza a despedirse, pero el calendario no borra de golpe el movimiento turístico de los meses anteriores. En Zamora, sin embargo, las cifras de septiembre de 2026 dibujan una distancia considerable respecto a los registros anteriores a la pandemia. La provincia contabilizó 19.673 viajeros y 33.116 pernoctaciones en los establecimientos hoteleros, frente a los 28.231 visitantes y las 45.510 noches de septiembre de 2019. La diferencia permite poner dimensión a la evolución del turismo zamorano: seis años después de aquel último septiembre prepandémico, la actividad hotelera sigue por debajo de aquellos niveles.
La comparación deja dos descensos significativos. El número de viajeros se ha reducido un 30,3%, mientras que las pernoctaciones caen un 27,2%. Son casi 8.600 viajeros menos y alrededor de 12.400 noches de alojamiento que las registradas en septiembre de 2019. La fotografía que ofrecen los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sitúa así el debate más allá de las oscilaciones propias de cada temporada: la provincia recibe menos viajeros que antes de la pandemia y suma menos noches de alojamiento.
Un septiembre por debajo del año pasado
La evolución más reciente tampoco muestra un avance respecto a 2025. En septiembre del año pasado, los establecimientos hoteleros de Zamora registraron 20.688 viajeros y 34.848 pernoctaciones. Doce meses después, ambas magnitudes han retrocedido: un 4,9% en el número de viajeros y un 5% en las noches de alojamiento.
La diferencia es menor que la que separa a 2026 de 2019, pero confirma que el último septiembre no ha mantenido siquiera los registros del ejercicio anterior. Zamora ha pasado de superar los 20.600 viajeros en septiembre de 2025 a quedarse por debajo de los 20.000 en el mismo mes de 2026.
El retroceso también se aprecia en la comparación con los años inmediatamente anteriores. En septiembre de 2024 se contabilizaron 23.049 viajeros y 39.456 pernoctaciones; en 2023 fueron 23.210 viajeros y 39.558 noches, y en 2022, 24.174 viajeros y 39.765 pernoctaciones. La cifra de 2026 queda por debajo de todos esos registros, tanto en llegadas como en estancias.
Agosto marca el contraste
La distancia entre los dos últimos meses refleja, además, el peso que tiene el calendario en la actividad turística. En agosto de 2026, Zamora registró 28.817 viajeros y 48.650 pernoctaciones. En septiembre, las cifras descendieron a 19.673 viajeros y 33.116 noches.
En términos intermensuales, supone una caída del 31,7% en los viajeros y del 31,9% en las pernoctaciones. La comparación debe interpretarse teniendo en cuenta que agosto suele concentrar una mayor actividad turística, por lo que el descenso no permite atribuir por sí solo un cambio estructural a la demanda.
Sí permite observar la dimensión del cambio de ritmo tras el principal mes del verano. Septiembre cerró con 9.144 viajeros y 15.534 pernoctaciones menos que agosto, una diferencia que muestra cómo se reduce la actividad hotelera al abandonar el periodo de mayor movimiento estival.
Menos viajeros y menos noches
Las pernoctaciones añaden una segunda dimensión al análisis. No solo importa cuántas personas llegan a la provincia, sino también cuántas noches permanecen en los establecimientos hoteleros. En septiembre de 2026, las 33.116 pernoctaciones para 19.673 viajeros arrojan una media aproximada de 1,68 noches por viajero. En septiembre de 2019, la relación entre las 45.510 noches y los 28.231 viajeros era de unas 1,61 noches.
Esta comparación apunta a un matiz relevante: aunque Zamora registra menos viajeros y menos pernoctaciones que antes de la pandemia, la relación entre ambas cifras no indica una reducción de la estancia media. La media calculada a partir de los totales disponibles es ligeramente superior a la de 2019.
El dato no basta, por sí solo, para explicar qué hay detrás de esa diferencia ni qué tipo de visitantes están cambiando sus hábitos. Pero sí evita confundir dos fenómenos distintos: recibir menos viajeros y reducir el tiempo que estos permanecen alojados.
La serie del INE deja, en definitiva, una fotografía precisa de septiembre de 2026. Zamora cerró el mes con menos viajeros y menos noches de hotel que en septiembre de los últimos años analizados y permanece lejos de los niveles de 2019. La evolución plantea una cuestión de fondo para el sector turístico provincial: cómo convertir el atractivo del territorio en más llegadas y más actividad alojativa durante los meses que quedan fuera del pico estival.



