Con la llegada del verano, los municipios de la provincia de Zamora recobran la vida. Pese a que muchos de ellos desarrollan un día a día normal durante el invierno, es en la época estival cuando las calles y los establecimientos son un hervidero de personas. Personas que huyen no solo de la capital zamorana, sino también de otras capitales y que durante estos meses vuelven al pueblo.
En muchos casos, el retorno se produce en personas jóvenes, que aprovechan el parón en las clases para pasar el verano junto a sus familiares en el municipio. Esta situación ayuda a que la población en casi todas las localidades de Zamora al menos se doble en estas fechas.
Pero si hay un mes por excelencia en el que este fenómeno queda aún más patente es el mes de agosto. Se trata del mes en donde los estudiantes siguen de asueto y gran parte de los trabajadores cogen su periodo de vacaciones. Eso, unido a que gran parte de los municipios celebran fiestas patronales en este mes, es lo que lleva a los pueblos de la provincia a triplicar o cuadriplicar su población en este periodo.
Esta situación obliga a los equipos de gobierno de los diferentes Ayuntamientos a tener previstos una serie de recursos y servicios extraordinarios, dado que durante el resto del año esos servicios están pensados para menos población. Tal es el caso, por ejemplo, del abastecimiento del agua. Una situación que no solo tiene como culpable a la sequía, sino también al consumo mucho más abundante que se da en este mes. Además, servicios como la sanidad en los núcleos rurales o situaciones más cotidianas como el mayor abastecimiento en alimentación son situaciones a tener en cuenta cuando la población crece exponencialmente.



