Las fortificaciones de frontera más destacadas en el actual territorio de Castilla y León son: Ciudad Rodrigo, fuerte de Aldea del Obispo, San Felices de los Gallegos en la provincia de Salamanca, y el fuerte de Carbajales de Alba, fuerte de San Carlos y villa amurallada y castillo de Puebla de Sanabria (provincia de Zamora).
El procurador José Ignacio Martín Benito, que defenderá la proposición no de Ley, considera que el proceso más fácil y que más visos tiene de prosperar sería ligarlo de la declaración de las fortificaciones de Elvas (Portugal), declarada Patrimonio Mundial en 2012, como una ampliación o extensión, lo mismo que se hizo para la estación de arte rupestre paleolítico de 'Siega Verde', como extensión del Bien Patrimonio Mundial de Foz Côa.
Los esfuerzos encaminados a conseguir la declaración como Patrimonio Mundial de otras fortificaciones de frontera como Almeida, Marvãoo Valença están bastante adelantados en Portugal y ya han sido incluidas en la lista indicativa del Patrimonio, una competencia de los Estados que resulta un requisito previo a la declaración.
Por ello, Martín Benito espera poder contar la ayuda de todos los grupos políticos de las Cortes autonómicos para llevar a cabo acciones de coordinación con las administraciones de ámbito regional y con las ciudades portuguesas y españolas que están impulsando la declaración de Patrimonio Mundial de sus fortificaciones. El objetivo sería presentar, en el Consejo del Patrimonio Histórico Español, la propuesta para que las Fortificaciones de Frontera de La Raya -del territorio de Castilla y León- puedan formar parte de la Lista indicativa que el Estado español entrega oficialmente en el Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO.



