La llegada de la alta velocidad a nuestro país ha llevado a un segundo plano las líneas ferroviarias convencionales y que durante muchos años supusieron una novedad importante y vital para los ciudadanos del país. Unos ciudadanos que vieron en este medio de transporte un medio útil para ahorrar tiempo en los desplazamientos, para evitar así las malas condiciones en las que se encontraban las carreteras. Y no solo los ciudadanos, ya que las líneas ferroviarias se presentaron como un elemento capital para el transporte de mercancías.
Una de esas líneas que cobraba especial importancia para los habitantes de Zamora era la que terminó de construirse el 12 de febrero de 1957. Una línea que unía la provincia de Zamora con Ourense y que tras muchos años de obras se inauguraba en verano de ese mismo año. Y es que una vez que la empresa terminaba con las obras, y tras varios meses de pruebas, era el 1 de julio cuando Renfe realizaba el primer viaje de pasajeros, con el general Franco a la cabeza.
Era tan solo una vía de poco más de 200 kilómetros, pero las vicisitudes de la época en forma de falta de financiación, la Guerra Civil o la postguerra obligaron a ir parando las obras de manera constante. Unas obras que comenzaba Primo de Rivera. Así, hubo que esperar casi cien años para ver finaliza una infraestructura que pretendía unir con esas vías: Medina a Zamora, Zamora a Ourense y Ourense a Vigo. Aunque finalmente, y por diferentes circunstancias, al final se acabó conociendo también como la línea Zamora-A Coruña al modificarse su estación de término.
Sesenta años después, y a la espera de que las obras del AVE finalicen en los próximos años todos sus tramos, esta línea de ferrocarril sigue siendo la manera más rápida de unir el noroeste de España y la capital del Estado.



