Fermoselle cambió este miércoles el ruido del fuego y el humo de hace apenas unas semanas por una marea vazul de solidaridad. La II Marcha por la Vida, organizada por la Asociación Española Contra el Cáncer, volvió a demostrar la capacidad del municipio para unirse en torno a una causa que atraviesa a casi todas las familias.

Desde primera hora de la mañana, cientos de personas llenaron la Plaza Mayor con un mismo objetivo: caminar por quienes luchan contra la enfermedad y por quienes ya no pueden hacerlo. La cita, de carácter benéfico, destinó íntegramente su recaudación a los programas de investigación y de atención gratuita que la AECC presta a pacientes y familiares en la provincia de Zamora.
La marcha ha tenido este año un significado especialmente profundo. Apenas tres semanas después del gran incendio que obligó a evacuar el municipio y arrasó miles de hectáreas en Arribes del Duero, Fermoselle ha querido lanzar una imagen bien distinta: la de un pueblo que se niega a dejar que la tragedia eclipse su vida cotidiana y que encuentra en la solidaridad una forma de reconstruirse.




