Durante años ha sido una de esas carreteras que los vecinos de Sayago conocen demasiado bien: curvas cerradas, tramos estrechos donde dos vehículos casi tienen que negociar quién pasa primero, asfalto castigado y una sensación compartida entre muchos conductores: circular por allí obligaba más a la prudencia que a la confianza. Ahora, después de años de reclamaciones, promesas y peticiones de alcaldes y vecinos, la transformación parece empezar a tomar forma.
La Junta de Castilla y León ha sacado a licitación las obras para la mejora integral de la ZA-321, la carretera que conecta la N-122 con Moralina a través de Pino del Oro y Villadepera, con una inversión de 8,47 millones de euros y un plazo de ejecución previsto de 30 meses.
Pero no se trata únicamente de una obra de asfaltado. En una comarca como Sayago, donde las comunicaciones siguen siendo una cuestión especialmente sensible, la intervención tiene una lectura mucho más amplia.
La ZA-321 no es una carretera cualquiera para la zona. Es una de las principales puertas de entrada y salida del norte de Sayago y su conexión natural con Aliste, Zamora y el eje de la N-122 hacia Portugal y el futuro corredor de la A-11.
Quienes viven en municipios como Pino del Oro, Villadepera, Villardiegua, Moralina o Torregamones llevan años denunciando una situación que consideraban insostenible. En distintos momentos, alcaldes, plataformas ciudadanas e incluso campañas de recogida de firmas reclamaron actuaciones urgentes por el deterioro de una vía que muchos calificaban de "tercermundista".
Las quejas eran recurrentes: anchuras inferiores a cinco metros en algunos puntos, baches, escasa visibilidad y dificultades para el cruce de vehículos pesados o autobuses.
La actuación ahora licitada contempla precisamente atacar esos problemas estructurales. El proyecto prevé ampliar la plataforma actual, reconstruir el firme entre la N-122 y Pino del Oro y entre Villadepera y Moralina, además de actuar sobre drenajes, señalización y balizamiento. También se corregirán determinados parámetros geométricos para aumentar la seguridad y mejorar la comodidad de la circulación.
La obra llega además en un momento especialmente simbólico para la zona. Hace apenas dos años, las obras en el histórico Puente de Requejo obligaron a vecinos y trabajadores a realizar largos rodeos para conectar Aliste y Sayago, reabriendo el debate sobre el estado de las infraestructuras del oeste zamorano.





