El incendio forestal de La Tejera, en el término municipal de Hermisende, ha entrado este martes en una fase mucho más favorable después de tres días de lucha contra las llamas. A las 10:30 horas el operativo daba por estabilizado el fuego, aunque lejos todavía de poder considerarlo extinguido.
La situación actual permite respirar con algo más de tranquilidad en la Alta Sanabria, pero el dispositivo continúa desplegado ante una tarde que puede volver a complicar las condiciones. No hay llamas activas en ningún punto del incendio, aunque todavía se observa alguna pequeña columna de humo y permanecen zonas calientes que deben ser revisadas y rematadas.
La principal preocupación se encuentra ahora en las vaguadas profundas del terreno, donde las máquinas tienen muchas dificultades para trabajar y no es posible establecer con facilidad líneas de control completamente limpias de combustible. Por ello, buena parte de las labores deben realizarse manualmente, lo que ralentiza el trabajo de extinción y obliga a mantener efectivos sobre el terreno.
Además, la previsión de un incremento de las temperaturas y del viento durante la tarde, con componente sur, mantiene la vigilancia sobre esas zonas más complicadas. El riesgo ahora no está en un frente de llamas activo, sino en que una reproducción pueda encontrar combustible y volver a ganar terreno.
Tres días de un incendio que llegó al nivel 2
El incendio se declaró durante la madrugada del 15 de agosto en La Tejera y rápidamente adquirió una dimensión especialmente preocupante por su proximidad a varias localidades y su evolución hacia la frontera con Portugal. La situación llevó a elevar el Índice de Gravedad Potencial hasta el nivel 2, mientras el operativo llegó a desplegar más de una treintena de medios.
Uno de los momentos más delicados se produjo cuando fue necesario desalojar a cerca de 190 vecinos de Castromil y San Ciprián de Hermisende, que fueron trasladados preventivamente mientras el fuego amenazaba la zona. También se establecieron medidas preventivas ante la posibilidad de que la evolución del incendio obligara a adoptar nuevas decisiones.
La evolución favorable permitió posteriormente rebajar la gravedad y autorizar el regreso de los vecinos desalojados a sus viviendas, mientras los trabajos se concentraban en asegurar el perímetro.
El incendio tuvo además continuidad en territorio portugués, donde la lucha contra las llamas obligó a mantener un importante dispositivo al otro lado de la frontera. Durante las labores, incluso un vehículo de bomberos portugués resultó calcinado y cinco profesionales resultaron heridos.
El fuego está estabilizado, pero todavía no extinguido
La jefa de Jornada en el Centro Provincial de Mando de Zamora, Mar Lejárraga, insiste en la diferencia entre ambos conceptos. Que un incendio esté estabilizado significa que existen unas líneas y un perímetro que permiten trabajar para evitar que la superficie quemada siga aumentando, pero no significa que el fuego esté completamente controlado ni extinguido.
Los medios han trabajado durante la noche y la mañana y continúan ahora con las tareas de remate, localización de puntos calientes y aseguramiento del perímetro.
El dispositivo que permanece este martes está compuesto por un técnico, tres agentes medioambientales, tres autobombas, tres cuadrillas de tierra, tres brigadas helitransportadas y un medio aéreo.
La estrategia pasa ahora por mantener la vigilancia especialmente en las vaguadas y otros puntos donde las condiciones del terreno dificultan el acceso. El objetivo es que el aumento del viento previsto para esta tarde no encuentre ningún punto capaz de reactivar el incendio.
Por ello, aunque la imagen de este martes sea muy diferente a la de los momentos más críticos del fin de semana, el operativo todavía no da el trabajo por terminado. El incendio de La Tejera entra en una fase de vigilancia y remate que puede prolongarse hasta que exista plena seguridad de que no quedan puntos calientes capaces de generar una reproducción.



