A escasas semanas de que se abra el Centro Temático del Lobo en Robledo, la polémica por la coexistencia entre el lobo y los ganaderos sigue latente. La preocupación de los dueños de las explotaciones ganaderas es notable y el temor a que el lobo pueda acabar con un importante número de cabezas de ganado siempre está presente para los ciudadanos que se dedican a esta actividad en la provincia de Zamora.
Por eso, en las últimas horas, el delegado de la Junta de Castilla y León salía al paso de esta situación y trataba de mandar un mensaje de tranquilidad a los ganaderos: “Sabemos que la cohabitación es difícil, pero advertimos que no nos tiembla la mano cuando vemos que en una zona se procede de forma reiterativa a un ataque sistemático del lobo siempre a las mismas ganaderías. Eso no puede ser soportado por los ganaderos. Por eso, nos ponemos al lado de ellos”.
Una ayuda que no es solamente en forma de tratar de abatir al cánido, sino también a través de ayudas y subvenciones tras los ataques. Unas ayudas que el propio delegado asume que suelen ir demasiado lentas: “Los ganaderos saben que cuentan con las ayudas de la Junta de Castilla y León. Es cierto que son lentas y hay que realizar muchos trámites, pero actuamos para que aquel ejemplar que ataque de forma reiterativa no lo vuelva a hacer y para que los ganaderos puedan ser indemnizados cuando pierden el trabajo de mucho tiempo”.
Pese a todo, el objetivo que persigue la Junta, según sostiene Alberto Castro, es un término medio: “Sabemos que es complicado, pero nuestro deber es estar al lado del trabajo que hacen los ganaderos, pero también potenciar el valor medioambiental y turístico que lleva adherida la presencia del lobo en nuestros montes”, finalizaba.



