Monte la Reina sigue apareciendo sobre el papel antes que sobre el terreno. Pero cada nuevo expediente va dibujando el futuro cuartel con una precisión cada vez menos simbólica y más física: carreteras, redes, edificios, suministros… y ahora también agua depurada para regar jardines militares en mitad de la estepa zamorana.
El Ministerio de Defensa ha licitado la asistencia técnica para redactar el proyecto de ejecución de la futura estación depuradora de aguas residuales (EDAR) del acuartelamiento de Monte la Reina, en Toro, una infraestructura llamada a convertirse en una de las piezas invisibles pero esenciales del complejo militar que el Ejército de Tierra impulsa en la provincia.
El contrato, publicado por la Jefatura de Intendencia de Asuntos Económicos Oeste, sale a concurso por 79.380 euros, IVA incluido, y tiene un plazo estimado de tres meses para dejar redactado el proyecto constructivo completo.
No se trata todavía de levantar la depuradora. Se trata de algo previo, pero decisivo: diseñarla entera. Pensarla antes de construirla.
La futura instalación estará ubicada en el sector norte del recinto, en la zona conocida como “El Carrascal”, y deberá dar servicio a una población estimada de 1.400 habitantes equivalentes.
La idea del Ejército no es únicamente depurar aguas residuales. Va más allá. El proyecto exige una estación con tratamiento terciario capaz de regenerar el agua hasta permitir su reutilización para el riego de las zonas verdes del futuro acuartelamiento.
El agua usada volverá a entrar en el sistema. Esa es la filosofía técnica que aparece detrás del proyecto.
Para ello será necesario diseñar depósitos de acumulación, sistemas de bombeo y una red asociada que permita aprovechar el agua regenerada dentro de la propia base militar.
Los pliegos fijan parámetros muy concretos de calidad. La instalación deberá cumplir las exigencias europeas y estatales sobre vertidos y reutilización, con límites específicos en nitrógeno, fósforo, sólidos en suspensión, E.coli o legionela.
Monte la Reina avanza muchas veces lejos de los grandes titulares políticos. Lo hace en expedientes técnicos como este, donde se decide cómo circulará el agua, cómo se evacuarán residuos o cómo funcionarán los servicios básicos de una instalación pensada para devolver presencia estable del Ejército a Zamora décadas después.
Y ahí está precisamente una de las claves del proyecto: el cuartel empieza a existir de verdad cuando aparecen las infraestructuras que permiten habitarlo.
La licitación incluye estudios geotécnicos, cálculos hidráulicos, modelización digital BIM, permisos administrativos, supervisión técnica y toda la documentación necesaria para que la futura obra pueda salir posteriormente a contratación.
Todo ello bajo supervisión de la Comandancia de Obras nº4 de Valladolid, el órgano técnico del Ministerio de Defensa encargado del seguimiento.
El proyecto incorpora además metodología BIM, el sistema de modelización digital que permite construir virtualmente una infraestructura antes de ejecutarla físicamente.
Detrás de ese lenguaje técnico hay también un cambio de enfoque: eficiencia hídrica, reutilización y planificación a largo plazo para una instalación concebida como un complejo permanente y de gran dimensión.
Las empresas interesadas podrán presentar ofertas hasta el 15 de mayo. Cuatro días después se abrirán las propuestas económicas.
Mientras tanto, Monte la Reina continúa creciendo expediente a expediente. Primero fueron los anuncios. Después llegaron los planos. Ahora empiezan a aparecer las infraestructuras que sostienen la vida cotidiana de un cuartel. Incluso aquellas que casi nunca se ven.




