La normalidad ya es total en la localidad zamorana de Castrogonzalo y sus alrededores. El puente que une Benavente con este municipio de la comarca ya está reconstruido y remodelado y desde el pasado miércoles puede ser utilizados por los vecinos de la zona y sobre todo por los agricultores y ganaderos que utilizan esa vía de comunicación para acceder a sus tierras. Además, durante este fin de semana también se retiraba la señalización de la A-6 que durante estos nueve meses marcaba el carril alternativo por el que debían circular las máquinas agrícolas durante el tiempo que se prolongaban las obras.
Este lunes, el subdelegado del Gobierno en Zamora, Jerónimo García Bermejo, visitaba la zona ya con el tráfico reestablecido tanto en el propio puente como en la A-6 “eliminando así un riesgo que estaba latente, y que había que asumir, con ese carril alternativo para maquinaria agrícola”, comentaba García Bermejo.
El propio subdelegado del Gobierno volvía a agradecer la celeridad de los organismos estatales para que la burocracia y las posteriores obras fueran una realidad en apenas nueve meses. “Han sido nueve meses de embarazo con un parto exitoso”, ilustraba García Bermejo, que recordaba que los trabajos no solo han ido encaminados a reconstruir el pilar que se había derrumbado en el mes de mayo, sino que también se ha actuado en el resto de pilares para reforzarlos. No obstante, el paso del agua durante tantos años había provocado unas importantes erosiones que podían desembocar en futuros derrumbes a corto o medio plazo.
Se trata de un puente de alto valor histórico y patrimonial, con casi 134 metros de longitud total y 8 vanos cuyas luces varían desde los 8,20 hasta los 11,50 metros, constituidos por bóvedas de cañón con tímpanos macizos. Tanto las bóvedas como las pilas sobre las que apoyan y los estribos son de sillería, con anchuras de pilas entre los 4 y los 5 metros.
De esta forma, este tema se da definitivamente por zanjado, aunque ahora se abre otro debate que afecta a esta y a otras infraestructuras de la provincia, y es la idoneidad o no de que este tipo de vías pasen a ser competencia de otras administraciones, como la Junta de Castilla y León o los propios ayuntamientos, y no del Estado.



