Tras salir a la luz las denuncias presentadas por parte de los sindicatos, a consecuencia de las quejas realizadas por trabajadores, se han descubierto multitud de tareas que realizaban los cuidadores, que se encontraban dentro de su ámbito laboral, y cuya puesta en práctica se englobaba dentro del horario laboral, superando las ocho horas, tal y como indica el expediente sancionador, y sin ser retribuidas. Alguna de esas tareas, tal y como afirma uno de los trabajadores, era realizar la limpieza de algunas instalaciones.
“No es lo mismo tener que limpiar percances propios de trabajar con personas enfermas, que tener que limpiar las instalaciones de la residencia, como puede ser el comedor”, aseguraba uno de los antiguos trabajadores afectados por la situación. Pero, otra de las actividades resueltas por los cuidadores, era la producción de comida propia de un Catering perteneciente a la Fundación INTRAS. Este hecho se ve reflejado en correos electrónicos enviados por la dirección del centro a algunos trabajadores.
En el contenido de uno de esos correos puede leerse: “Te dejo en el congelador la bollería que tienes que hornear [...] los dejas descongelar de veinte a treinta minutos. Untar. Los metes en el horno… y como hemos hablado esta mañana, que estén doraditos”. De esta forma se pone de manifiesto cómo a los propios cuidadores se les encomendaban tareas totalmente fuera de sus labores establecidas en el convenio. Pero esta no es la única situación relacionada con el Catering Zeta Jones, nombre de la empresa.
Otro de los episodios denunciados por antiguos trabajadores fue la realización del catering para las jornadas ‘Rovolución Delirante’ celebradas en 2015 en Valladolid. Unas jornadas en la que la preparación del catering corrió a cargo de los propios trabajadores. "Realizamos más de un centenar de bocadillos y se transportó la comida en furgonetas propias del centro. Incluso, allí dimos nosotros el servicio”, explicaba uno de los cuidadores que realizó tareas impropias a su puesto y que no se le pagaron, “Ese día se quedaron solo dos personas en la residencia”, concluyó.



