Desde la Plataforma se reclaman colectores que recojan todas las aguas sucias y erradicar de forma definitiva los vertidos que van a parar a los cauces.
Siguiendo la invitación que la Confederación Hidrográfica del Duero ha lanzado a particulares, empresas, asociaciones… para animarles a participar presentando sus propuestas en aras de enriquecer el Plan Hidrológico que estará vigente el periodo 2022-2027, la Plataforma Ríos de Aguas Limpias, a través de su portavoz, José Ventura Aporta Barrios, ha remitido al organismo de cuenca una propuesta solicitando «la reversión de todas las actuaciones que en los últimos 50 años han resultado perjudiciales para el arroyo Almucera del Valle de Vidriales«. Esta propuesta también se ha trasladado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). A final de la propuesta, se hace mención al compromiso que Ríos de Aguas Limpias ha asumido al pedir, para esas cuencas al completo, colectores que recojan todas las aguas sucias y erradicar de forma definitiva los vertidos que van a parar a los cauces.
Foto: M.A.C. En Congosta de Vidriales el Almucera recibe su bautismo árabe
Se reproduce a continuación la propuesta remitida a la CHD y al MITECO por la Plataforma Ríos de Aguas Limpias:
DEN UNA OPORTUNIDAD AL ALMUCERA
Paisanos, (y aunque parezca tarde) va a tocar dar una oportunidad al Almucera; este arroyo nuestro, tan vivo otrora, y que hoy es un espectro penitente que exhibe impúdico el resultado de nuestro abandono, de nuestra renuncia a dedicarle una mirada compasiva cuando más la necesitó. El Almucera fue un ser vivo y hermoso que nos procuró no pocos placeres y económicos dones, pero que padeció ante nuestros ojos una sucesión sistemática de agresiones que fueron consumando un proceso de degradación y una subsiguiente agonía lenta, ante las que no supimos estar a la altura de sus generosos y buenos servicios. Tal ingratitud o inconsciencia nos retrata malamente. Quiero hacer memoria y recordar hoy cuántas veces debimos levantar la voz en su defensa, y callamos.
Callamos, por imposición de los nuevos tiempos, cuando empezaron sobre el río las primeras intervenciones incomprensibles para los habitantes ribereños, por ser éstas obedientes a intereses lejanos y ajenos, y vimos desaparecer molinos y pequeños saltos de generación eléctrica que nos hacían hasta ahí auto-suficientes y, en contrapartida, nos vino la factura de Iberduero, hoy Iberdrola.
Callamos, cuando eliminaron las diferentes presas que tenía cada pueblo (y eran patrimonio), concebidas en origen para mantener un óptimo nivel de agua suficiente para uso agro-ganadero durante el estiaje, así como en pozos aledaños; y que permitía la supervivencia de fauna salvaje y piscícola, que hallaba el refugio de supervivencia en sus largos embalsados.
Callamos, cuando se modificó el trazado natural del río haciéndolo rectilíneo (para mayor beneficio rápido de la compañía eléctrica) al eliminar los meandros que -reguladores naturales de crecidas- irrigaban pastizales y humedales (prados). Y fue un empobrecimiento; no sólo de biodiversidad.
Callamos, cuando se drenó espantosamente profundizando su lecho y acumulando taludes de tierra a ambas orillas. El agua discurrió más rápida hacia los pantanos donde la compañía vasca sacaba su beneficio sin perder gota. Con esta actuación “tan considerada”, los pozos próximos vieron descender su nivel y capacidad al bajar la cota freática; y, tan malo o peor, la continuidad del pasillo ecológico con su vegetación ripícola que acompaña los ríos quedó definitivamente afectada.



