Salto de Castro: el sueño de resucitar un pueblo fantasma en Zamora que ahora se juega su futuro en días
El proyecto para comprar y restaurar el enclave afronta ahora su momento decisivo: necesita reunir 30.000 euros en cuestión de días para evitar que el contrato expire y el plan se derrumbe
Salto de Castro lleva más de treinta años en silencio. Las casas están vacías y la iglesia permanece cerrada desde finales de los años ochenta. Pero ahora, en este pequeño poblado abandonado sobre los cañones del Duero, el tiempo vuelve a correr. El proyecto que pretende comprar el pueblo entero y devolverle la vida se enfrenta a una cuenta atrás: necesita reunir 30.000 euros de forma inmediata para evitar que expire el contrato de compra y que todo el trabajo de los últimos quince meses se quede a las puertas de empezar.
El proyecto para recuperar el pueblo abandonado de Salto de Castro, en la provincia de Zamora, se enfrenta a una carrera contrarreloj. Después de más de un año de trabajo y casi 180.000 euros ya invertidos, la iniciativa para comprar y rehabilitar este antiguo poblado hidroeléctrico necesita reunir 30.000 euros de forma inmediata para evitar que la operación fracase.
El contrato de compra del pueblo expira en los próximos días. El propietario ha aceptado conceder una última prórroga de 90 días, pero solo si se logra esa financiación urgente. Ese margen permitiría completar el proceso de adquisición y cerrar el resto de la financiación necesaria para restaurar el enclave. Sin esa prórroga, advierten los promotores, el proyecto podría terminar aquí y la inversión realizada en los últimos quince meses se perdería.
Un pueblo entero en venta
Salto de Castro no es un pueblo cualquiera.Situado en el parque natural de los Arribes del Duero, a pocos kilómetros de la frontera con Portugal, el enclave fue construido en 1946 por la empresa eléctrica Iberduero para alojar a los trabajadores de la presa cercana. Durante décadas funcionó como una pequeña comunidad: tenía viviendas, escuela, iglesia, bar, piscina y hasta un cuartel de la Guardia Civil.
Cuando la central se automatizó y los trabajadores se marcharon, el poblado quedó vacío. Los últimos residentes abandonaron el lugar en 1989. Desde entonces, el conjunto —formado por decenas de edificios y equipamientos públicos— ha permanecido abandonado.
Un empresario que lo encontró en internet
El proyecto para recuperarlo está liderado por el empresario estadounidense Jason Lee Beckwith. Según ha explicado en varias entrevistas, descubrió el pueblo navegando por internet cuando estaba a la venta. En ese momento ni siquiera había estado nunca en Europa.
Viajó a España para verlo y decidió comprarlo. “Aunque suene a loco, supe que ese era mi futuro”, explicó al recordar aquella visita.
La operación se cerró por 310.000 euros, un precio que refleja tanto el deterioro del lugar como la magnitud de la inversión necesaria para rehabilitarlo.
La compra del pueblo es solo el primer paso. El plan contempla restaurar el conjunto del poblado y transformarlo en un complejo de turismo rural con alojamientos, espacios de ocio y servicios para visitantes. Según los cálculos del propio promotor, la rehabilitación completa podría requerir entre cuatro y seis millones de euros de inversión. La iniciativa pretende atraer visitantes y generar actividad económica en una de las zonas más despobladas de España.
El obstáculo inmediato
Pero antes de pensar en hoteles o visitantes, el proyecto se enfrenta a un problema mucho más urgente.
Los promotores han invertido ya 179.150 euros en el proceso de compra y en la preparación del proyecto. Sin embargo, el contrato actual está a punto de expirar.
El propietario ha aceptado una única salida: conceder 90 días más de plazo si se consiguen 30.000 euros de forma inmediata.
Ese tiempo permitiría cerrar el resto de la financiación necesaria. Sin él, el proyecto podría quedarse a las puertas de empezar. Salto de Castro ya ha pasado por varios propietarios en las últimas décadas.
Desde que quedó abandonado, distintos inversores han intentado convertirlo en un complejo turístico, pero ninguno de esos proyectos llegó a materializarse. El estado actual del pueblo refleja ese historial de planes fallidos: casas deterioradas, instalaciones abandonadas y calles tomadas por la vegetación.
Si la financiación llega a tiempo, Salto de Castro podría convertirse en uno de los proyectos más singulares de recuperación rural en España: la rehabilitación completa de un pueblo abandonado dentro de un entorno natural protegido. Si no ocurre, el poblado seguirá siendo lo que ha sido durante los últimos treinta años.
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