Numerosos pueblos de la provincia dan la bienvenida a la Navidad recurriendo a sus tradiciones más arraigadas, entre ellas los villancicos, convertidos en una forma de compartir buenos deseos a través de la música. En este contexto, la comarca de la Tierra del Vino vive estas fechas con especial intensidad gracias a una agrupación coral mixta formada por vecinos de distintos municipios.
La coral, creada hace algo más de año y medio en Venialbo, está integrada por cerca de medio centenar de personas que, bajo la coordinación pastoral de don Timoteo, han encontrado en la música una vía para expresar sentimientos profundamente ligados a estas fechas.
Entre sus componentes hay agricultores, ganaderos, maestras, médicos, forestales y amas de casa, personas de muy distintos ámbitos profesionales que comparten un mismo objetivo: hacer más entrañables las fiestas navideñas y emocionar al público a través de sus voces. Se trata de voces sobrias del campo, cargadas de vivencias y recuerdos, que evocan pasajes personales y colectivos con un poso especial.
El Centro Cultural Sibaria de Fuentespreadas acogió ayer el primero de los dos conciertos programados por la agrupación durante estas fiestas. Bajo la dirección de Julia Almeida, el recital contó con una notable asistencia y una acogida cálida por parte del público. El segundo concierto tendrá lugar el próximo día 29 en San Miguel de la Ribera, donde se espera una respuesta similar.
El repertorio incluyó melodías clásicas, como composiciones de Verdi, junto a obras de autores contemporáneos, todas ellas adaptadas con letras propias de la Navidad. Además, la música tradicional de la tierra ocupó un lugar destacado en el programa, reforzando el vínculo entre cultura, territorio y memoria colectiva.
Desde la dirección del coro se destaca el mérito y el valor cultural de una iniciativa en la que participan personas sin formación musical académica, pero con un fuerte compromiso por mantener viva la cultura popular. A través de sus interpretaciones, la coral contribuye a preservar las tradiciones y a dar vida a los pueblos, demostrando que la cultura sigue siendo un motor esencial del medio rural.
Iniciativas como esta ponen de manifiesto la fortaleza del tejido social de los pueblos y la capacidad de recuperar costumbres que algunos creían perdidas. Un legado cultural que, gracias a la música, seguirá vivo para las generaciones futuras.
La música, como arte y expresión de identidad, vuelve así a convertirse en un lazo que une a las personas con sus raíces, recordando que mientras las tradiciones se mantengan vivas, los pueblos seguirán latiendo. El concierto que cerrará este ciclo navideño en San Miguel de la Ribera promete, una vez más, ser un encuentro lleno de emoción y cercanía.



