El debate sobre los remanentes y su uso para inversiones sostenibles y amortización de la deuda han vuelto a situarse en el epicentro de la bronca política en el seno de la Diputación Provincial. En una discusión a tres bandas, Laura Rivera, Antonio Plaza y Aurelio Tomás han debatido acerca de la manera de adjudicar las obras y de los plazos óptimos para ejecutarlas.
El primero en intervenir ha sido Plaza, que se ha mostrado muy duro con el equipo de gobierno: "Utilizan prácticas decimonónicas. Es clientelismo político reiterado", ha advertido el portavoz socialista, que ha señalado que las adjudicaciones "no garantizan el libre acceso" y la concurrencia y que ha insistido en que "hay que atender a los pueblos desde sus necesidades".
Tras las palabras del responsable de la oposición, Aurelio Tomás ha recordado que, a cargo de los remanentes, se han llegado a invertir más de 40 millones de euros en arreglar carreteras, caminos rurales y problemas de abastecimiento, y ha asegurado que amortizar deuda "también es positivo porque permite ahorrar en intereses". En cuanto a las acusaciones de clientelismo, el portavoz popular ha indicado que "las carreteras no tienen color político".
Una vez escuchadas las palabras de Tomás, Laura Rivera ha tomado la palabra para "ver el vaso medio vacío". La portavoz de IU también ha cuestionado los métodos de adjudicación en algunos casos y ha enumerado una serie de obras previstas a cargo del remanente del 2015 que aún no se han ejecutado. Su intervención ha sido refrendada por Plaza, que ha aprovechado para añadir que el equipo de gobierno "debe mirar más a la provincia de Zamora y ver su despoblación, paro y falta de servicios".
Finalmente, Tomás ha cerrado el debate insistiendo en que las inversiones sirven para mejorar infraestructuras y apuntando que las obras previstas se acometerán.



