Hay ausencias para las que las palabras no alcanzan. La de una familia entera, rota en apenas unos segundos en una carretera de la provincia, es una de ellas. La iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, en Zamora, acogió este lunes la misa funeral por los cuatro vecinos de Aspariegos que fallecieron el domingo en el accidente de tráfico ocurrido en el término municipal de Malva: un abuelo, su hija y los dos niños.
La celebración, presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera, coincidió con la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos. Fue una jornada para recordar a quienes ya no están y, especialmente, para acompañar a una familia que ha perdido a cuatro de sus miembros en una tragedia que ha conmocionado a Aspariegos, Malva y al conjunto de la provincia.
Durante la homilía, Valera quiso trasladar a los familiares y allegados que no están solos ante el dolor. "Zamora entera llora hoy con vosotros. Hacemos nuestro vuestro llanto", expresó el obispo, consciente de que no hay palabras capaces de explicar una pérdida de esta dimensión.
El prelado encomendó al Señor la vida de los cuatro fallecidos y pidió que la Virgen acompañe a sus seres queridos en este momento. También habló de la esperanza cristiana en la resurrección, sin dejar de reconocer el vacío inmenso que deja una muerte tan inesperada.
Cuatro vidas perdidas en la carretera
El accidente se produjo el domingo 1 de noviembre, alrededor de las 13:50 horas, en el kilómetro 16,3 de la carretera ZA-P-2314, dentro del término municipal de Malva. El turismo en el que viajaban las cuatro víctimas se salió de la vía por el margen derecho y chocó contra una tajea.
Los cuatro ocupantes, todos vecinos de Aspariegos y pertenecientes a una misma familia, fallecieron en el siniestro. La noticia provocó una profunda conmoción en su localidad de residencia y también en Malva, cuyo Ayuntamiento trasladó públicamente sus condolencias y su apoyo a los familiares.
Este lunes, el recuerdo de los cuatro fallecidos volvió a reunir a quienes quisieron acompañar a sus seres queridos. Una despedida marcada por el dolor y por la dimensión de una tragedia que ha dejado a dos pueblos zamoranos unidos por el duelo.



