FORGARERO trabaja en la creación de una Agrupación de Gestión Forestal en Galende, Requejo y Robleda-Cervantes, una forma de avanzar hacia la gestión conjunta de las parcelas forestales de los tres municipios sanabreses para mejorar la respuesta frente al fuego. La propuesta que se prepara contempla una agrupación sin ánimo de lucro en la que podrán participar los ayuntamientos y todos aquellos propietarios privados que quieran sumarse.
Los organizadores del proyecto acompañan la información con un vídeo que explica precisamente cómo funcionan este tipo de agrupaciones, partiendo del objetivo de acabar con uno de los principales problemas de la gestión forestal: el minifundismo. Miles de pequeñas parcelas —"de piezas de puzle diminutas" como se refieren a ellas en el vídeo—, la mayoría de propiedad privada, dificultan una gestión coordinada y acaban favoreciendo el abandono de los terrenos. Y es que hay un dato clave: uno de cada cinco españoles es dueño de una finca rústica y muchos ni siquiera lo saben.
La guía plantea así la idea de juntas estas piezas para gestionar el monte de forma conjunta. Para ello, presentan tres modelos diferentes de agrupación forestal, con distintos niveles de compromiso y de cesión por parte de los propietarios.
El primer modelo es la unión temporal de voluntades, una fórmula que permite comenzar a colaborar sin cambiar la propiedad de las parcelas. Los propietarios pueden coordinarse para actuaciones concretas, como realizar conjuntamente la venta de madera o sumar superficies para acceder a ayudas que establezcan una superficie mínima.
Una segunda opción es la cesión de los derechos de gestión. Los propietarios continúan siendo dueños de las fincas, pero ceden su gestión a una entidad jurídica, de forma que mantienen la propiedad individual mientras se unifica la gestión de todo ese territorio. Dependiendo de los objetivos que persigan y de cómo se plantee el reparto de los beneficios, la gestión puede hacerse mediante una asociación sin ánimo de lucro o una sociedad civil.
Por su parte, el tercer modelo supone la cesión de los derechos de propiedad. En este caso, las parcelas pasan a formar parte de una sociedad, convertida en la propietaria del conjunto. Los antiguos propietarios dejan de tener la titularidad individual de las fincas y pasan a ser accionistas de la nueva entidad creada.
La elección de una fórmula u otra depende de las características y objetivos de cada territorio, así como del compromiso y el nivel de confianza que exista entre los propietarios. Se debe tener claro que, a mayor grado de implicación, mayor capacidad para desarrollar una gestión conjunta, pero también mayor complejidad.
En el caso de Galende, Requejo y Robleda-Cervantes, FORGARERO opta por trabajar a través de una Agrupación de Gestión Forestal sin ánimo de lucro. Desde el proyecto expresan que, en la actualidad, se están ultimando los estatutos y el acta de constitución de la agrupación. Una vez preparados, se pondrán a disposición de los propietarios interesados. La previsión es que se celebre a lo largo del mes de noviembre una reunión para constituir formalmente la agrupación, cuya fecha se comunicará cuando se confirme.



