José Irala es un onubense que desde hace años recorre España sobre su silla de ruedas para poner de relieve lo poco accesible que resultan muchos puntos del país por la presencia de un sinfín de barreras arquitectónicas. Irala sufre una distrofia muscular desde que tenía tres años y por eso conoce bien los problemas que se encuentran las personas que se desplazan en silla de ruedas en su día a día.
Durante esta semana, este onubense de casi cincuenta años se encuentra en la capital zamorana y aprovecha su presencia en Zamora para informar a los ciudadanos de las demandas que realiza. Este lunes recorría con su silla de ruedas la calle Santa Clara y allí contaba algunas de las anécdotas que guarda entre los más de seis mil kilómetros que lleva a la espalda. Desde multas por exceso de velocidad con su silla de ruedas, hasta robos, pasando por una visita inesperada de unos osos mientras acampaba en Asturias. “Hasta he conocido al presidente del Gobierno”, comentaba.
La silla de ruedas, una maleta con los útiles más indispensables y una bandera de España son los enseres que traslada en su viaje alrededor del país, siempre con la sonrisa en la boca pese a sus problemas. Vive de la solidaridad de los ciudadanos y de los dirigentes políticos cuando desembarca en ciudades, localidades y municipios. Todo con un objetivo claro, poner de relevancia los problemas de accesibilidad, en forma de barreras arquitectónicas, que todavía existen en muchos puntos del país.



