Los principales afectados son cotos con planes cinegéticos que tienen autorizada la caza mayor, viéndose afectados a su vez los terrenos cinegéticos colindantes, así como la Reserva Regional de Caza de Sierra de la Culebra, donde los cazadores ilegales buscan los animales para poder abatir.
Tanto los cazadores ilegales, como los cazadores autorizados que intentando seleccionar una pieza de mayor puntuación abaten más de las autorizadas, saliéndose en ocasiones de los terrenos que tienen autorización, han hecho que se cree una alarma social entre los titulares de los terrenos cinegéticos, con el temor de que la riqueza cinegética sea esquilmada por una falta de gestión adecuada o por los efectos de la caza furtiva.
Por parte de la Guardia Civil de Zamora se ha incrementado la vigilancia e inspecciones sobre las actividades de caza desarrolladas en estos terrenos. Para luchar contra este tipo de infracciones, penales y administrativas, la Guardia Civil tiene implementados una serie de servicios encaminados a tal fin, donde el Seprona juega un papel destacado.
Estos servicios han dado como resultado la incautación por parte de la Guardia Civil, hasta el día de hoy, de seis ciervos y un corzo, como consecuencia de intervenciones con cazadores furtivos o incumplimiento de la normativa sobre precintado de los animales.
En relación al incumplimiento de la normativa sobre precintos, éstos documentos son los que habilitan el transporte de un trofeo de caza mayor abatido legalmente, por cuyo motivo su colocación “in situ”, una vez que se ha dado muerte al animal, es demostrativa de que el cazador posee todos los requisitos necesarios para abatir la pieza en cuestión.




