La Junta de Castilla y León, mediante la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha aprobado nuevas medidas para la flexibilización de la PAC, medidas en la aplicación de los ecorregímenes en la campaña agrícola 2026/2027.
La resolución declara la existencia de circunstancias excepcionales por la presencia de elevadas poblaciones de topillo campesino y atiende a las recomendaciones científico-técnicas de la Comisión de Roedores y Otros Vertebrados. A ello se suma el encarecimiento de fertilizantes y combustibles, la presión sobre los márgenes de las explotaciones y la debilidad de los precios percibidos, especialmente en los cultivos herbáceos.
Así, el concejero de Agricultura, Joaquín Antonio Pino entiende que “la PAC tiene que servir para sostener a quienes producen alimentos, no para convertir cada campaña en una carrera de obstáculos administrativos. Cuando existen problemas agronómicos y fitosanitarios acreditados, la obligación de la Administración es adaptar las reglas, dar seguridad jurídica y permitir que el profesional tome las decisiones que necesita su explotación”.
Flexibilidad concreta para la campaña 2026/2027
En la práctica de rotación de cultivos con especies mejorantes, se reduce al 25 % la superficie que deberá presentar cada año un cultivo diferente al cultivo previo. Además, la superficie declarada como barbecho después de una leguminosa se computará a efectos del porcentaje de rotación.
En la práctica de siembra directa se permitirá el laboreo vertical mediante cultivador, chísel o grada de discos pequeños, siempre que no se invierta la tierra y se mantenga el rastrojo sobre el suelo, de forma que la superficie permanezca cubierta durante todo el año. Esta adaptación permite compatibilizar el compromiso ambiental con las labores recomendadas para prevenir y controlar las poblaciones de topillo campesino.
Estas medidas se suman a la resolución adoptada el 25 de septiembre, que adelantó la recolección de las superficies de girasol declaradas como «no cosechado» en el ecorrégimen de biodiversidad. Ambas decisiones aportan certidumbre al inicio de la nueva campaña y evitan que una interpretación rígida de la norma genere incumplimientos, penalizaciones o pérdidas de ayuda ajenas a la realidad productiva de las explotaciones.





