Miles de escolares regresan estos días a las aulas de Castilla y León. Entre ellos, 2.634 estudiantes con trastorno del espectro del autismo (TEA) afrontan el inicio de un nuevo curso escolar. Para muchas de estas personas y sus familias, la vuelta al colegio supone un periodo de cambios y adaptación en el que contar con entornos accesibles y comprensibles resulta fundamental.
Según los últimos datos disponibles (curso 2024/2025)., la mayoría, 2.283 estudiantes (86,67%), cursa sus estudios en centros ordinarios, mientras que 351 (13,33%) reciben atención en centros de educación especial. Estas cifras reflejan la creciente presencia del alumnado con autismo en las aulas y la importancia de seguir impulsando medidas que favorezcan su participación, aprendizaje y bienestar.
Según ese último informe del Ministerio de Educación, hay 470 estudiantes más que en el curso anterior, lo que supone un incremento del 21,7 %. Este dato confirma la tendencia de crecimiento observada en los últimos años y refleja una mayor identificación y escolarización del alumnado autista en el entorno educativo.
Los estudiantes con autismo siguen encontrando barreras que pueden dificultar su experiencia educativa, lo que pone de manifiesto la importancia de continuar avanzando hacia entornos de aprendizaje cada vez más accesibles, comprensibles e inclusivos.
Desde Federación Autismo Castilla y León recordamos que pequeñas medidas, como la adaptación de la información, la estructuración de los espacios o la sensibilización de la comunidad educativa, pueden tener un impacto muy significativo en el bienestar y el desarrollo del alumnado con autismo, cada vez más numeroso en las aulas. Necesitan una educación de calidad, adaptada a las capacidades, prioridades y necesidades específicas de cada estudiante en todos los niveles y modalidades educativas.
Planificación en la “vuelta al cole”
El inicio del curso escolar supone un reto para las personas autistas. Por este motivo, la anticipación y la planificación son fundamentales para favorecer una adaptación positiva al nuevo curso. Contar con información previa sobre horarios, aulas, profesorado o actividades puede contribuir a reducir la incertidumbre y facilitar su bienestar emocional.





