La economía de Castilla y León arrancó 2026 con un crecimiento del 2,9%, dos décimas por encima de la media nacional, gracias al fuerte impulso de la industria y el sector servicios, que compensaron el retroceso registrado por la actividad agraria.

Según los datos presentados este viernes por el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, la industria lideró el avance con un incremento del 4,2%, seguida de los servicios (3,7%) y la construcción (2,4%). En el lado contrario se situó el sector primario, que cayó un 7% debido al descenso tanto de las producciones como de los precios agrarios y ganaderos.
El comportamiento de la economía regional sitúa a Castilla y León por encima de la media española, cuyo PIB aumentó un 2,7% en el primer trimestre, y muy por delante de la evolución registrada en la Zona Euro y en el conjunto de la Unión Europea.
Pese a estos datos, Carriedo lanzó un mensaje de prudencia y avanzó que la economía perderá ritmo en los próximos meses. Entre los factores que pueden lastrar el crecimiento citó la subida de los tipos de interés, el mantenimiento de una inflación elevada, el agotamiento de los fondos europeos Next Generation y la incertidumbre internacional derivada de la guerra entre Irán e Israel.
El crecimiento del 2,9% supera además las previsiones iniciales de la Junta de Castilla y León, que situaban el avance económico para este ejercicio en torno al 2,2%.




