El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, ha reivindicado este sábado el carácter estratégico de veterinarios e ingenieros de montes para garantizar tres elementos esenciales para el futuro de Castilla y León y de España: la producción de alimentos seguros, la sanidad animal y la gestión activa del territorio.
Joaquín Antonio Pino ha destacado que las profesiones de veterinario, ingeniero agrónomo e ingeniero de montes están profundamente ligadas al territorio y desempeñan funciones decisivas para la economía, la salud pública, la ganadería y la conservación del patrimonio natural. «España no puede renunciar a las profesiones que garantizan tres cosas esenciales para cualquier nación: alimentos seguros, sanidad animal y un territorio bien gestionado. Veterinarios e ingenieros de montes forman parte de esa infraestructura humana y técnica imprescindible para nuestra seguridad alimentaria y nuestra autonomía estratégica», ha señalado.
La propia hoja de ruta de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental sitúa a veterinarios, ingenieros agrónomos, ingenieros de montes y demás técnicos que trabajan sobre el terreno como soporte fundamental de la producción agroganadera, la seguridad alimentaria y la conservación ordenada del medio natural.
Una sanidad animal fuerte para una ganadería fuerte
Pino ha destacado especialmente el papel de la profesión veterinaria y ha reafirmado la sanidad animal como una de las prioridades de la legislatura. «La sanidad animal no es burocracia. Es salud pública, seguridad alimentaria, acceso a los mercados y rentabilidad para nuestros ganaderos», ha afirmado.
La Junta continuará reforzando un sistema basado en el rigor científico, la prevención, la vigilancia epidemiológica y la bioseguridad, con especial atención a enfermedades de alto impacto sobre la cabaña ganadera.
Entre las actuaciones previstas se encuentra la puesta en marcha de la Unidad Veterinaria de Emergencia Sanitaria, concebida como una estructura especializada y operativa con capacidad de desplazamiento inmediato ante brotes, alertas sanitarias o situaciones de especial complejidad.
También se avanzará en la simplificación de la gestión de las explotaciones mediante la nueva regulación de trazabilidad y registro de animales terrestres, reduciendo obligaciones registrales redundantes y evitando duplicidades documentales.
En el marco de la futura reforma de la Ley de Sanidad Animal de Castilla y León, la Consejería quiere actualizar la normativa, reforzar el papel de los veterinarios y dar respuesta a los nuevos desafíos sanitarios, productivos y ambientales desde una perspectiva más integrada.
La colaboración con la profesión veterinaria ha sido una prioridad desde los primeros días del mandato. El pasado 23 de junio, Pino mantuvo una reunión con los presidentes de los nueve colegios provinciales de veterinarios de Castilla y León, en la que defendió que el binomio ganadero-veterinario debe ser indisoluble. «Necesitamos al veterinario cerca del ganadero, en la explotación y sobre el terreno. La prevención comienza mucho antes de que aparezca una enfermedad y ahí el conocimiento profesional es insustituible», ha subrayado.
Las nuevas competencias ambientales abren nuevas oportunidades para la profesión veterinaria
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental ha destacado que la incorporación de las competencias de Política Ambiental amplía los ámbitos en los que los veterinarios pueden aportar su conocimiento técnico y científico, especialmente en la gestión de la fauna silvestre, la conservación de especies protegidas y el seguimiento sanitario de las poblaciones animales. «Los veterinarios tienen mucho que aportar en la gestión responsable de especies como el lobo, el oso, el lince o el urogallo; en los controles poblacionales vinculados a la sanidad animal y a la prevención de enfermedades; y también en la gestión de la caza y de la pesca, donde el conocimiento científico resulta fundamental para compatibilizar conservación, salud animal y aprovechamiento sostenible» ha afirmado.
Pino ha defendido además una visión amplia de la profesión veterinaria, subrayando que su papel trasciende la clínica o la producción ganadera. «Pocas profesiones reúnen capacidades tan diversas en ámbitos como la salud pública, la sanidad animal, la seguridad alimentaria, la investigación, la biodiversidad o la gestión de la fauna. Queremos cuidar, prestigiar y valorizar la profesión veterinaria, ampliando espacios de colaboración y responsabilidad dentro de la Administración», ha señalado.
Ganadería: alimentos, territorio y prevención
Pino ha situado la ganadería extensiva como uno de los mejores ejemplos de la necesaria integración entre producción agraria y gestión ambiental. Castilla y León impulsará el apoyo al vacuno, ovino y caprino extensivos no solo por su importancia económica y social, sino también por su contribución a mantener actividad sobre amplias superficies rurales y forestales.
El consejero ha defendido expresamente en reiteradas ocasiones que la ganadería extensiva aprovecha recursos naturales del monte y del medio, los transforma en carne y leche, y contribuye al mismo tiempo a reducir la carga vegetal y prevenir incendios. «Mantener ganaderos en el territorio es también mantener un territorio gestionado. Una vaca, una oveja o una cabra que aprovechan nuestros pastos están produciendo alimentos, pero están haciendo además una labor que beneficia al conjunto de la sociedad», ha señalado.
Para Pino, esa realidad demuestra que producción y conservación no deben plantearse como conceptos enfrentados. «El campo, el ganado y el monte forman parte de una misma realidad. La buena política ambiental no consiste en expulsar la actividad del territorio, sino en gestionarlo con ciencia, profesionales y sentido común», ha afirmado.
Ingenieros de montes: conservar exige gestionar
Con motivo de San Francisco de Asís, patrón también de los ingenieros de montes, Pino ha reivindicado expresamente la importancia de esta profesión. El consejero ha destacado la aportación de estos profesionales a la ordenación forestal, la gestión sostenible de recursos, la prevención de incendios, la restauración de ecosistemas, la bioeconomía y la planificación territorial. «Conservar exige gestionar. Nuestros montes necesitan conocimiento técnico, planificación, aprovechamientos sostenibles y actividad económica. El abandono no puede convertirse en una política forestal», ha señalado.
Pino ha defendido una gestión activa del medio natural que permita compatibilizar conservación, prevención, aprovechamiento de recursos y oportunidades económicas para los habitantes del medio rural. «España necesita montes vivos y gestionados. Y para conseguirlo, necesita ingenieros de montes, ganaderos, propietarios, trabajadores forestales y pueblos con actividad», ha afirmado.
Los colegios profesionales, aliados de la Administración
Pino ha reiterado la voluntad de la Junta de reforzar la colaboración con los colegios profesionales vinculados a los ámbitos agrario, ganadero, forestal y ambiental, una línea expresamente incorporada a su programa de legislatura por la capacidad técnica de estos profesionales, su conocimiento del territorio y su cercanía a quienes trabajan diariamente en él.
La incorporación de las competencias de Política Ambiental permitirá, además, reforzar las capacidades técnicas propias de la Consejería, incrementando la participación de veterinarios y otros profesionales especializados en ámbitos como la gestión de fauna silvestre, la sanidad animal, la caza, la pesca y la conservación del medio natural, directamente vinculados al ejercicio de las competencias públicas. «Una Administración responsable debe saber escuchar y aprovechar todo el talento disponible. Los colegios profesionales aportan conocimiento, criterio técnico y contacto directo con la realidad, y queremos que sean aliados para mejorar nuestras políticas públicas», ha manifestado.
Una cuestión de país
Joaquín Antonio Pino ha concluido defendiendo que la ganadería, la sanidad animal y la gestión forestal deben recuperar su consideración como cuestiones estratégicas para España.
La hoja de ruta de la Junta sitúa la producción propia de alimentos, la seguridad alimentaria, la competitividad y la autonomía estratégica entre las prioridades de Castilla y León, una de las principales comunidades ganaderas y agroalimentarias del país. «Un país que pierde ganaderos pierde capacidad de producir alimentos. Un país que descuida la sanidad animal compromete su seguridad y sus mercados. Y un país que abandona sus montes acaba pagando las consecuencias de no gestionarlos», ha señalado.
Pino ha cerrado su participación con una referencia a las profesiones que se ponen en valor con motivo de San Francisco de Asís. «Los grandes retos del siglo XXI exigen trabajar de forma coordinada. La producción de alimentos, la sanidad animal, la biodiversidad, la gestión del territorio y la conservación de nuestros recursos naturales forman parte de una misma realidad. Castilla y León necesita más veterinarios, más técnicos y más profesionales comprometidos con el medio rural, y desde la Junta vamos a darles el reconocimiento y las oportunidades que merecen», ha concluido.



