La Iglesia de la Magdalena acogía en la tarde de este domingo el concierto de Lignum Sonus, que echaba a andar oficialmente como proyecto con una experiencia no solo musical, sino también espiritual, religiosa y visual. El templo se llenó para presenciar este primer concierto de la agrupación con un público que no solo escuchó música, vivió una atmósfera pensada para la contemplación y para la emoción.
Según confirmaban ellos mismos hace unos días, Lignum Sonus nace con vocación de continuidad, con un nombre que representa la unión entre la materia y el espíritu, entre el arte y la trascendencia. Así, el concierto no fue una única experiencia musical, sino que se convirtió en una experiencia sonora, visual, espiritual y acústica en la que la iluminación, el diálogo entre música y espacio y la interpretación cuidada del repertorio lograron llevar al público a un recorrido sensorial y de recogimiento.



