La Virgen de la Soledad mostraba, hace unas semanas, el resultado de la intervención de Patricia Ganado a su regreso a San Juan. Una intervención que puede suponer un reto complicado por la gran devoción que despierta la imagen pero "se trata de una restauradora que ya tiene experiencia en grandes imágenes de esta Semana Santa como es el Cristo de las Injurias", señalaron desde la Cofradía.
La intervención, que ha durado en torno a un mes, se ha centrado en la limpieza de la policromía, el arreglo de grietas presentes en la talla así como las manos y la cara. Del mismo modo, se han realizado retoques en la propia escultura. La Virgen de la Soledad ha sido intervenida tanto por dentro como por fuera y de pies a cabeza.
Proceso realizado en los pies: La talla de la Virgen de la Soledad presenta un adelantamiento de un pie sobre otro. Este aspecto, tras el paso del tiempo, ha producido la presencia de grietas en la pieza izquierda. Patricia Ganado ha realizado un arreglo de dichas grietas así como la limpieza de la policromía que ha conseguido mostrar los colores originales e incluso sacar a la luz los motivos florales que se aprecian en las sandalias.
Daños y recuperación de las manos de la Virgen: El emblema por excelencia de esta imagen mostraba daños producidos por el metal del rosario que porta, así como por los acabados dorados de las magas del manto. Patricia realizó una limpieza de la policromía dañada por la oxidación de los barnices, consiguiendo así, mediante puntillismo, reintegrar de manera uniforme su apariencia.
La luz vuelve a la cara de la Soledad: Al igual que el resto de las partes citadas, gracias al trabajo de Patricia, se ha llevado a cabo una limpieza puesto que, debido al humo de las velas y la oxidación de los barnices, la imagen presentaba una capa de suciedad que ha sido retirada devolviendo la luz al rostro. Así mismo, se han repuesto las lágrimas de la talla mediante cuarzo tallado y se ha procedido a mejorar las pestañas.
Estructura: La peana en la que se apoyaba la imagen se encontraba únicamente fijada al centro lo que producía una inestabilidad al caminar de la Virgen por las calles de Zamora. La fijación a la mesa, así como la de los brazos a la estructura central se han corregido, siendo esta última de vital importancia para no seguir dañando la madera.
Este proceso de restauración se ha englobado dentro del plan de conservación promovido por la propia Cofradía. Además de la intervención en la propia talla, se ha llevado a cabo la reproducción en 3D de la Virgen para poder conseguir una reproducción exacta de la imagen en caso de ocurrir cualquier contratiempo.



