La Asociación de Amigos de Baltasar Lobo conmemoraba este jueves el trigesimotercer aniversario del fallecimiento del escultor zamorano con un homenaje que tuvo lugar en los Jardines del Castillo y congregó a varias decenas de personas. Y es que fueron muchos los que no quisieron perderse el homenaje a la memoria y el legado de uno de los escultores más prolíficos de Zamora.
Alrededor de una veintena de personas se congregaron en los Jardines del Castillo para rendir homenaje a la figura de Baltasar Lobo, repasar su trayectoria y poner en valor su legado, denunciando también el desinterés de las administraciones y haciendo hincapié en la importancia de mantener vivo el patrimonio histórico, cultural y escultórico de la ciudad.
Durante décadas, la obra de Baltasar Lobo estuvo lejos de la tierra donde había nacido. El escultor construyó su trayectoria en París, pero una parte esencial de su memoria artística terminó regresando a Zamora.
La ciudad recibió en 1986 una primera donación del propio Lobo. Trece años después, en 1999, su familia amplió de manera significativa aquel conjunto. El legado alcanza hoy 872 piezas, una colección que reúne esculturas y dibujos y que conserva también una parte del universo material del artista.
No se trata únicamente de reunir obras terminadas. El conjunto permite aproximarse al proceso creativo de Lobo y seguir, a través de los diferentes materiales y estados de trabajo, la evolución de un escultor que pasó buena parte de su vida buscando la forma esencial.
En octubre de 2023, el legado fue declarado Bien de Interés Cultural, una protección que reconoce la importancia del conjunto y su valor para comprender la trayectoria artística de Lobo.
Hoy, su obra puede seguirse en Zamora a través del Museo Baltasar Lobo, instalado en la Casa de los Gigantes, y de los espacios del entorno del Castillo, además de la colección conservada en el Museo de Zamora.




