El Balonmano Caja Rural Zamora se quedó este sábado a las puertas de estrenar su casillero de victorias en su regreso en División de Honor Plata tras conseguir un empate en casa ante el Base Oviedo (26-26) en un Ángel Nieto pletórico y con los nervios a flor de piel hasta el último segundo. Los zamoranos, que llegaban al encuentro con dos derrotas, afrontaban en esta tercera jornada un duelo directo ante un rival situado en la zona baja de la clasificación.
El conjunto dirigido por Felipe Barrientos salió a la pista con intensidad y consiguió mantenerse por delante durante buena parte de la primera mitad, que estuvo muy igualada, tal y como demostró después el resultado. Los guerreros de Viriato lograron abrir una pequeña brecha gracias a su acierto ofensivo y unas cuantas paradas, llegando al descanso con una ventaja de dos tantos (14-12).
Tras el paso por vestuarios, los asturianos resurgieron y consiguieron acortar la distancia, a pesar de que el equipo local se mantuvo siempre metido en el partido. Giannini asumió el protagonismo en ataque, mientras ambos conjuntos se sucedían en el marcador, que estuvo marcado por la tensión y los errores desde los siete metros.
Y así entró el partido en sus últimos minutos, con todo por decidir y con un intercambio de golpes en el que ninguno conseguía obtener una ventaja clara y definitiva. El BM Zamora tuvo oportunidades de sentenciar, pero un minúsculo error hizo que Mikel Galán, jugador del Base Oviedo, terminara marcando el tanto que igualó el partido e hizo que ambos conjuntos se llevasen un punto esta semana.
Terminado su tercer partido de liga, el Balonmano Zamora aún no conoce la victoria, pero sí suma su primer punto en una categoría en la que cada encuentro promete ser una auténtica batalla.




