Los clubes federados de la capital zamorana, junto con el CD Morales del Vino Atlético, han unido sus fuerzas para reclamar unas instalaciones deportivas dignas y seguras y han fijado un plazo definitivo para resolver la situación del campo grande de Valorio. En una reunión celebrada este lunes, 19 de octubre, en la sede de la Federación de Fútbol de Zamora, los equipos acordaron que, si el miércoles 21 de octubre no se ha producido la entrega de la obra y no existen garantías efectivas para disputar los partidos en condiciones adecuadas, se suspenderá la jornada de liga federada provincial en todas sus categorías de forma indefinida.
La reunión, que se desarrolló entre las 19:00 y las 21:00 horas, contó con la presencia del presidente de la Federación de Fútbol de Zamora, Alfredo Rodríguez Santa Cecilia, y de miembros de su Junta Directiva, que respaldaron la postura conjunta de los clubes asistentes.
Un acuerdo unánime con un plazo definitivo
Los clubes subrayan que no se trata de una decisión improvisada ni de un gesto simbólico, sino de una medida excepcional, grave y consensuada ante una situación que afecta directamente a la seguridad, la organización de las competiciones y el derecho de los deportistas a practicar fútbol en condiciones dignas.
La suspensión se mantendría hasta que se garanticen las condiciones necesarias para reanudar la competición.
Las condiciones que exigen los clubes
Los equipos insisten en que la entrega de una instalación no puede reducirse a una fecha o a una declaración de intenciones, sino que debe traducirse en su disponibilidad real y segura. Para ello, reclaman un terreno de juego en condiciones óptimas, iluminación artificial suficiente y operativa, vestuarios, duchas y aseos utilizables, además de todas las garantías necesarias para la celebración de entrenamientos y encuentros oficiales.
Esta exigencia se extiende al conjunto de las instalaciones de césped natural y artificial que utilizan los clubes de la capital.
Desde las categorías de debutantes hasta las sénior, los clubes recuerdan que niños, niñas, jóvenes y adultos, así como entrenadores, árbitros y familias, merecen respeto. En este sentido, consideran que no pueden seguir asumiendo la incertidumbre y las dificultades organizativas derivadas de unas instalaciones que no reúnen las condiciones exigibles.




