Nuevo esperpento arbitral. El GCE Villaralbo volvió a sufrir un arbitraje nefasto en la jornada liguera adelantada a este viernes en la Regional de Aficionados. Los eléctricos empataron a dos dianas ante el Peñaranda de Bracamonte, pero terminaron el encuentro con ocho jugadores sobre el terreno de juego. El partido se fue al descanso con normalidad, con el GCE perdiendo por 1-2 en un encuentro gris, deslavazado y con pocas ocasiones. De hecho, el Peñaranda aprovechó una falta a balón parado y un contragolpe, un minuto después de la primera diana, para ponerse 0-2 en el ecuador del primer acto. Pablo Gallego acortaba distancia antes del descanso con un libre directo.
Con ese 1-2 arrancaba la segunda mitad. Y cuando el Villaralbo estaba apretando para encontrar la remontada, el colegiado volvió a tornarse en protagonista. Primero expulsaba a Vaquero con roja directa por un presunto insulto del delantero eléctrico a un jugador rival, que solo escuchó el línea. Después dejaba al GCE con nueve al enseñar la segunda amarilla a Jeffrey tras una disputa dialéctica que comenzó un jugador rival. Y por último, era Saúl el que recibía la segunda amarilla al darle el balón en la mano, de manera involuntaria, en el centro del campo.
Entre la segunda y la tercera expulsión, Rober hacía el empate con un remate de cabeza tras el saque de una falta lateral. Los eléctricos empujaron en los últimos minutos, pero jugando con ocho jugadores sobre el césped era imposible llegar con peligro arriba.
En el tramo final, el colegiado siguió crispando a la afición local, máxime cuando demostró su escaso conocimiento del reglamento al permitir entrar a un jugador del Peñaranda de Bracamonte, mientras el balón estaba en juego, cuando había salido al banquillo a cambiarse de camiseta. El reglamento dicta que cuando un jugador sale del terreno de juego para restablecer algún elemento de su indumentaria, no puede entrar hasta que el balón esté parado. Pero el trencilla, que ya había mostrado su escaso nivel arbitral en las jugadas anteriores, dejó patente este escaso nivel al aplicar mal una regla clara.
Al final, el GCE Villaralbo volvió a terminar un encuentro con ocho jugadores, aunque en esta ocasión, al contrario que ante el Ejido, pudo arañar un punto en la Ciudad Deportiva Fernández García ante el Peñaranda.




