Luis Maíllo entró en la directiva del Zamora Club de Fútbol por sorpresa y su arduo trabajo, primero con los números y luego en el ámbito social, le ha llevado a ser una institución en el club rojiblanco.
“Cuando Antonio de Ávila accedió a la presidencia yo no estaba en Zamora, y pese a ello él anunció en una asamblea que contaba con Luis Maíllo como directivo”; así recordaba el propio Luis Maíllo el momento en el que entró en la directiva del Zamora por primera vez en una entrevista concedida para el libro de los 40 años de historia del club rojiblanco elaborado por Luis Fradejas y Rogelio Lorenzo.
En esa entrevista anteriormente referida, Luis Maíllo recordaba con especial relevancia a jugadores como Aiert o Avelino, al técnico Carlos Tornadijo y momentos como los ascensos, los recibimientos en la Plaza Mayor o el encuentro ante el FC Barcelona. Además, recordaba especialmente la figura de Antonio de Ávila como presidente asegurando que “merecería un gran homenaje y reconocimiento por lo que hizo”.
Su entrada en el club coincidió con los peores años de la historia de la entidad de la capital del Duero en términos económicos. La dimisión de Juan José Esteban como presidente del Zamora el 18 de julio de 1994 abría un periodo de zozobra en lo deportivo, en lo institucional y en lo económico. Con su marcha se abría un proceso electoral en el que a última hora tan solo concurría Antonio de Ávila, por lo que comenzaba su nueva andadura como máximo dirigente. De Ávila acudía a la elección sin junta directiva, pero rápidamente supo en manos de quién poner la economía del club para tratar de reflotarla. Y ese alguien era Luis Maíllo. Una persona vinculada en su época al Atlético Zamora y socio casi desde siempre del Zamora CF.
Ahí comenzó su labor de hombre fuerte de la parcela económica de la entidad rojiblanca. Así, desde julio de 1994 hasta el último día de su vida, Luis Maíllo estuvo ligado a la directiva del Zamora en diferentes funciones. Eso sí, hubo un pequeño impás de unos meses en 1997 en los que decidió salir de la parte directiva; pero en 1998 volvía de nuevo de la mano de José María Casas, que igualmente le confió las labores de tesorería. Unas labores que desempeñó hasta junio de 2006. En ese momento, con la entrada de nuevas personas en la directiva presidida por José María Casas, Luis Maillo era nombrado presidente de Honor del Zamora CF.
Desde ese momento, su labor fue más social, de calle. Su presencia por los comercios de la capital era constante. Su objetivo, hacer ‘zamoranismo’ y tratar de convencer ciudadano por ciudadano de la importancia que tenía este club para la sociedad zamorana. Él mejor que nadie sabía la importancia de la unión de todos los estamentos para hacer un Zamora grande. Y es que vivió momentos malos como la liberalización del bingo, las deudas astronómicas con la Seguridad Social y el Plan de Saneamiento. E igualmente vivió los tiempos en los que instituciones y empresas apostaron más fuerte que nunca para tratar de llevar al Zamora a Segunda A.
Y precisamente ese fue siempre uno de sus sueños: ver al Zamora en Segunda División: “Con los apoyos debidos, tanto oficiales como personales y empresariales, el ascenso es posible. Pero aquí parece complicado porque la juventud y la gente en general no se involucra”, comentaba. Ojalá, algún día, el club pueda tributarle a su primer presidente de honor ese ascenso que hoy en día está más lejos que nunca.



