Miguel Losada conocía este martes el estado físico de tres jugadores que estaban pendientes de pruebas. Los resultados arrojaban dos buenas noticias y una menos positiva. Las noticias buenas eran las relativas a Diego Ortiz y Juan de la Nava.
Ortiz sufría un golpe en el tobillo en el derbi ante el Villaralbo que le impedía continuar sobre el césped. Después de algunas horas de reposo, la hinchazón se ha reducido y las pruebas indican que tan solo fue una fuerte contusión que no pasó a mayores. En el caso de Juan de la Nava, finalizaba el encuentro ante el Villaralbo con un fuerte golpe en el pómulo, que le produjo una inflamación muy llamativa. Después de las pruebas a las que se sometía en las últimas horas se ha descartado cualquier tipo de fisura y las secuelas del golpe se quedan en un importante hematoma en el rostro.
La parte negativa la pone Saúl. El central zamorano pedía el cambio en el choque ante la Virgen del Camino al notar un chasquido extraño en la rodilla. Tras la resonancia, los resultados han arrojado que no tiene afectado el menisco ni ningún ligamento principal. Eso sí, los galenos han detectado un pequeño daño en el ligamento que estabiliza la rótula del fémur, por lo que tendrá que estar de baja en torno a cinco semanas.
Esta lesión, sin ser todo lo grave que podía parecer en el primer momento, le mantendrá alejado de los campos en torno a cinco semanas, por lo que Losada no podrá contar con él hasta después del parón navideño. Esto, unido a la sanción por acumulación de amonestaciones de Pistu, obligará a Losada formar una pareja de centrales ante el Burgos Promesas inédita hasta ahora.



