TERCEROS. La situación es buena, impensable. Hace unos meses que el rendimiento de los jugadores ha estado incluso hasta por encima de lo que el más optimista podría pensar, pero para mí totalmente merecido porque los conozco, sé el día a día que tienen, sé la calidad que tiene el equipo, la variabilidad que tiene la plantilla, es decir, es una plantilla con la que puedo hacer muchas cosas distintas y en todas ellas ser competitivo y es verdad que, en muchas ocasiones, cuando uno puede ser de otra manera en un deporte tan abierto y tan determinado por cuestiones de azar, también ha caído de nuestra parte esa suerte necesaria y nos encontramos en una situación muy buena que no hay que desperdiciar obviamente pero que también nos deja en alerta porque hay que culminar, tenemos tres partidos por delante, no hay nada hecho. Es el mensaje que hemos tratado de dar a los jugadores, no por nada en especial sino porque es la realidad, todavía no estamos clasificados ni mucho menos y hay que hacer el último esfuerzo para poder certificarlo.

Ahora lo más difícil es mantenerse ahí, no salirse, no conceder demasiado a los que vienen por detrás porque todo lo que sea concederles va a ser animarlos y todo lo que sea animarlos va a condicionar nuestro rendimiento, vamos a estar más estresados de verlos más cerca y para ello tenemos un partido el domingo en Lugo, hay que salir a ganarlo como siempre lo hacemos.






