El Caja Rural CB Zamora se enfrenta este viernes en el Pabellón Municipal Pabellón Municipal Ángel Nieto a una de esas noches que no se repiten con facilidad. No es un partido más de liga regular. Es, en realidad, una puerta abierta —o cerrada— hacia el primer playoff de ascenso a ACB de la historia del club.

El rival será el HLA Alicante, noveno clasificado con 15 victorias y 16 derrotas. El Zamora llega justo detrás, décimo, con un balance de 14-17. Solo un puesto separa a ambos equipos. Pero en esta ocasión la clasificación engaña: no basta con ganar.
La ecuación es clara, casi implacable. El Caja Rural CB Zamora necesita vencer al HLA Alicante por nueve puntos o más para superar el basket average del partido de ida —perdido por 94-86— y entrar en la zona de playoff. Cualquier otro escenario deja al equipo fuera. Incluso ganando.
El partido se convierte así en un ejercicio de precisión emocional y deportiva: competir, controlar el ritmo y, al mismo tiempo, ser capaz de abrir brecha en el marcador.
El entrenador Saulo Hernández ha insistido durante la semana en una idea que busca alejar la ansiedad del vestuario. “Nueve puntos son tres ataques en el baloncesto actual”, repite como argumento para rebajar la tensión de la eliminatoria encubierta.
“Sería un error que hubiese una sensación de que hay que remontar desde el minuto uno. Hay que jugar como si empezara 0-0”, explica. También el jugador Toni Naspler ha incidido en ese enfoque más racional que emocional: “En el Ángel Nieto se han visto remontadas de 20 puntos en un cuarto. Hay que marcar el tono desde el inicio”.
El HLA Alicante llega con una dinámica irregular, dos derrotas consecutivas, pero con un bloque de jugadores de alto nivel competitivo. Entre ellos, el pívot Kevin Larsen, señalado como uno de los jugadores más determinantes de la categoría.
“Es probablemente el más decisivo en el poste bajo”, reconocía el propio Saulo Hernández. Junto a él, jugadores como Edi Polanco o Jordan Bone aportan capacidad para cambiar el ritmo del partido en cualquier momento.
Los números reflejan la igualdad: el Zamora promedia 83,6 puntos por partido, el Alicante 82,5. En valoración global, el conjunto alicantino tiene una ligera ventaja. Diferencias mínimas para un partido que lo es todo.
El plan del Caja Rural CB Zamora pasa por lo que ha sido su identidad durante toda la temporada: ritmo alto, juego dinámico y transiciones rápidas.
“Alicante juega un poco más lento que nosotros. Tenemos que imponer nuestro ritmo”, resume el entrenador.
El equipo zamorano se aferra también a una idea que ha repetido durante todo el curso: jugar sin presión añadida. “Somos un equipo descarado, con ilusión, pero sin presión. La temporada ya es fantástica. Ahora buscamos la guinda”, señala Hernández.
El contexto emocional será determinante. El pabellón ha sido un elemento clave durante toda la temporada, y el cuerpo técnico lo sabe. “La sensación de tener 1.500 personas empujando detrás es lo que muchas veces cambia la energía del partido”, subraya el entrenador.
En una noche en la que los números pesan tanto como las sensaciones, el apoyo de la grada puede ser el factor que incline una eliminatoria que se decidirá en detalles. El Caja Rural CB Zamora llega al último partido de la liga regular con algo inédito en juego: la posibilidad de entrar en el playoff de ascenso a la ACB por primera vez en su historia.
No es una final oficial. Pero se le parece mucho. Porque este viernes, en el Ángel Nieto, el margen no es el habitual. O nueve puntos… o el final del camino.




