SEMANA. Desde la fuerza que te da el hecho de ganar, se trabaja mejor. Se pueden corregir mejor las cosas que se hicieron mal y se pueden reforzar mejor las cosas que se hicieron bien. Más allá de eso, una como todas las demás. Tratando de ir mejorando, tratando de encontrar soluciones a lo que a lo mejor el equipo no hizo bien, tratando de darle continuidad a lo que sí hizo bien y valorando también el rival al que nos vamos a enfrentar, que obviamente es distinto al equipo de la semana pasada. No cambia mucho la semana, sobre todo para nosotros, para los que tenemos que diseñar los entrenamientos, que dirigirlos. En ese sentido no es muy distinta una semana a otra con independencia del resultado anterior, pero sí que en los jugadores, pues qué duda cabe, es distinta porque es otro ánimo, son otras sensaciones, porque al final esto va de eso, de ganar, de ir poniendo al equipo donde merece estar o donde queremos que esté y en eso estamos.
VICTORIA EN GETXO. Más allá de los innumerables detalles que evidentemente nosotros tenemos en consideración, creo, sinceramente, después de muchos años, que hay un momento donde el equipo recibe un palo importante en relación a cómo empieza y eso va condicionando el ánimo del rival y va condicionando el tuyo también para mal. Y cuando los ánimos se condicionan, tanto para bien como para mal, pues evidentemente tu rendimiento o tu manera de estar en el campo y de expresarte, pues se modifica también y es el gol de ellos. Ya en caliente te da esa sensación, pero es verdad que muchas veces estamos muy contaminados. Porque estás allí, eres uno de los interesados en que pasen determinadas cosas y estás intoxicado por lo que estás viendo y tu cerebro también te somete a ver cosas o a imaginar cosas que muchas de ellas ni están pasando. Y es que ahí hay una comunicación entre José Albert y Carlos que no es muy precisa y a partir de ahí ellos montan un contraataque y es que la mete por la escuadra. Entonces, hasta ese momento, que son 16 minutos, creo recordar, solo hay un equipo en el campo. Un equipo que está dando unas sensaciones extraordinarias, que ha metido dos goles, que ha tenido otra ocasión a través de Izan, que también hay una pelota que no me acordaba, que cruza, no recuerdo bien quién es y que Losada también remata y sale el balón cruzado. Es decir, la sensación era que el Zamora podía golear, más allá de que los partidos van cambiando. Y cambió con su gol. Empezaron a entrar los nerviosismos, el nerviosismo en muchos jugadores, la alineación estaba puesta para poder hacer unas cosas y para no poder hacer otras, es decir, el que pongo el otro día es un medio campo que te va a dar o que intentamos que te dé mucho en ataque y sabes que corres el riesgo de que defensivamente vas a sufrir. Son riesgos que asumimos los entrenadores porque pensamos que así podemos ganar. Esto no son caprichos. Y a partir de ahí, el partido se iguala. Ellos se acercan, es verdad que hay un par de intervenciones muy buenas de Iker, pero en el cómputo global, si nos vamos a las ocasiones, nosotros tenemos muchas más. Es decir, si el partido acaba 1-4 por la que tiene Fabi, o por la que tiene Carbonell y sobre todo la que tiene Isaiah allí en el área pequeña de cabeza, pues seguramente estaríamos diciendo que qué partidazo ha hecho el Zamora. Y no es un partidazo, porque en muchos momentos está demasiado abierto, que eso a los entrenadores no nos gusta porque puedes perder los puntos. Y eso es lo que hay que mejorar. La estabilidad en un equipo no la da solo el hecho de tener mejores o peores jugadores en el ámbito defensivo, o más o menos jugadores que defienden mejor o peor, porque cada jugador tiene sus características, sino también el uso de la pelota. Entonces, si no estamos ninguno acertados, si la pelota no dura, si rápidamente la aceleramos, si convertimos el partido en una sucesión de errores, pues evidentemente ellos te contraatacan.
RIVAL. Ha empezado muy bien. El mejor partido que ha hecho el Lugo es el que hace en Ponferrada. La verdad que vimos un equipo muy sólido al que apenas le hacen ocasiones, que ha encontrado mucha presencia y mucho nivel en el centro del campo porque tienen un jugador que ahora mismo está en un estado de forma excepcional como es Ulloa que es un jugador que por sí mismo te lleva a tu campo porque cuando no encuentra pases es capaz de conducir y es capaz de llevarte a y exigirte al tener que volver hacia atrás. A partir de ahí pues si encuentras a Gallar o encuentras a Chiqui por fuera, pues el peligro está garantizado. Porque son jugadores de muchísimo nivel de la categoría. Yo creo que a Chiqui nadie lo vamos a descubrir ahora, incluso nosotros fuimos uno de los equipos que lo queríamos, incluso para las dos categorías. Antes de jugar nuestro playoff ya lo llamamos y le dijimos que tanto en el contexto de Segunda como el de Primera RFEF queríamos que estuviese con nosotros al final eligió al Lugo y bueno, Gallar es que ha jugado en Primera División. Y después pues han encontrado también ahí con Dauda que es un muy buen jugador, ya lo sabéis otro jugador que ha jugado en superior categoría y un chico que viene de la cantera del Oviedo como es Berzal que la verdad que lo hace muy bien ahí en la media punta, es un jugador escurridizo. Es un buen equipo. Por fuera salen bien, con Rufo, con Haro, atrás también andan bien, andan sólidos han encajado un gol y de penalti creo el día de Unionistas. Ese día estuve en el campo y dieron una sensación de ser un equipo muy completo y de ser otro de los aspirantes a estar en la parte de arriba.
EQUILIBRIO. Hay dos maneras de encontrar el equilibrio en función de la plantilla que tengas. Aquellos que dicen que el equilibrio es poner medios centros defensivos para que cuando te contraataquen, pues esas transiciones no tengan éxito, tienen razón. Y hay otros entrenadores que en base a los jugadores que tienen en su plantilla, otros equipos, que encuentran el equilibrio de otra manera. Es igualmente de equilibrado el Chelsea de Mourinho con Makélélé, con Essien y con todos estos jugadores como otros que encuentran el equilibrio no perdiéndola nunca como los grandes equipos como la Selección Española. Nosotros tenemos que encontrar las dos cosas, porque esta categoría ni puede ser la Selección Española ni puede ser el Barça ni puede ser el Real Madrid. Ya no nos conformamos con ganar, queremos ganar siendo muy superiores, no recibiendo ni un tiro entre los tres palos, a poder ser tú que tires 66 veces y que tengas un porcentaje de acierto muy alto. Es decir que los partidos acaben 5-0 o 0-5 a favor del Zamora. Los estándares ahora mismo de toda la gente se han situado ahí. A mí me parece excepcional porque se espera mucho de nosotros, y a mí eso me motiva muchísimo y yo quiero que eso le motive a mis jugadores.
ENFERMERÍA. Bueno, tenemos la duda de Dani Fernández que está ahí, que sale, que entra, que lo dejamos hacer cosas con el grupo, que se resiente un poquito. Ayer se fastidió un poquito y le preguntas si está mejor, ya no sé si son las ganas que tiene el chico de jugar, si esa rodilla le respeta, lo vamos a ver en la televisión muchísimo y no en la televisión que emite los partidos de Primera RFEF. Estamos hablando de un jugador de unas condiciones extraordinarias lo que pasa que no sabemos si con 18 años va a dar ese paso o lo va a dar con 21 y si la rodilla lo va a dejar o no, porque eso no me corresponde a mí imaginarlo ni acertarlo, porque no soy médico, pero muy bien. Y Dufur pues ahí está con el gemelo hoy está mucho mejor pero no sé si va a llegar al domingo los demás están todos, a falta de dos entrenamientos siempre digo, porque después hay alguna baja y dicen: "Es que me engañó el míster". Igual cae mañana o cae hoy porque hay que entrenar.



