“Si en noviembre me dicen que antes de acabar la temporada habríamos conseguido el objetivo del playoff, llamaría loco a quien fuera”, en repetidas ocasiones durante la temporada Óscar Cano ha hecho referencia a la situación en la que cogió al Zamora CF y en la que ha terminado.

Ha sido una temporada en la que el equipo ha sabido reponerse de situaciones adversas, aunque el Zamora ya partía de esa base “el Zamora siempre se crece ante la adversidad”, otra de las “frases emblema” de épocas pasadas y del ascenso a Primera Federación. Esa filosofía aún la conservan varios futbolistas dentro del vestuario actual “aunque hay cosas que duelen intentas sacar la cabeza y respirar”, después de esa rueda de prensa de Fermín para explicar lo ocurrido contra Unionistas, la luz y las energías positivas volvían de nuevo, aunque poco a poco, a asentarse en el Ruta de la Plata “porque al final del camino hay un premio muy bonito”.
Pero una cosa fue lo que se vivió fuera y otra muy diferente cómo el equipo se repuso. Era, en mi opinión, el segundo punto de inflexión de la temporada, pero también es cierto que el vestuario siempre se mantuvo “fuerte, como una familia”. Solo hay que prestar atención a Adrián Pereda, portero suplente pero que juega cada partido desde el banquillo como un apoyo muy fuerte hacia sus compañeros, como un hermano si hablamos de familias.





