El Villaralbo sigue sin recortar diferencias con la zona que marca la permanencia. Una vez más, el cuadro azulón cayó derrotado por una consecución de factores que se pueden resumir en una frase: el rival era mejor. En este caso, el Atlético Astorga, uno de los gallitos de la categoría, ni siquiera tuvo que apretar en exceso para llevarse los tres puntos de la ciudad deportiva Fernández García.
Eso sí, es justo decir que los villaralbinos tampoco tuvieron demasiada fortuna. En primer lugar, porque vieron cómo los postes le negaban el tanto en tres ocasiones, dos de ellas cuando el marcador aún no se había movido; y en segundo término, por las lesiones. Los tres cambios que tuvo que realizar Jesús Benito tuvieron un denominador común: los problemas físicos del sustituido. Una vez más, no fue el día.
Y eso que el Villaralbo empezó con brío. Benito apostó por Carly en punta y, tanto él como Raúl y Juanen, que salió muy pronto en lugar del lesionado Marqués, llevaron peligro a la meta defendida por Reguero. De hecho, en una acción de dos para uno a la salida de una jugada a balón parado, el mencionado Rául estuvo a punto de adelantar a los locales, pero el balón se estrelló contra la cruceta cuando el portero del Astorga estaba batido.
Pocos minutos después, un balón despejado casi desde el medio campo por la zaga villaralbina golpeó de nuevo el larguero en otra acción en la que la suerte le dio la espalda a los hombres de Benito. Para entonces, el Astorga ya se había hecho con el mando. Con Puente como referencia y Taranilla a los mandos, el equipo verdiblanco trenzó varias acciones de gol, pero no fue hasta el minuto 41, y a balón parado, cuando el central Tejedor anotó el 0-1.
El gol hizo daño a la moral del Villaralbo, que trataba de llegar a su manera, a base de segundas jugadas o de acciones de estrategia. Pero el Astorga seguía gobernando el partido y aprovechando los pasillos que la fatiga iba abriendo en la zaga local. Así, en torno a la hora de encuentro, Puente cazó un balón muerto en el área para convertir el 0-2.
A pesar de todo, el Villaralbo no se rindió. Lesionados Éder y Juanen, la salida de Jarabo y de Álvaro de la Iglesia aportó dinamismo al ataque local. Este último se topó con el poste derecho en la mejor opción de los zamoranos para recortar distancias. Los hombres de Benito empujaron, pero no obtuvieron premio y, sin embargo, vieron cómo Puente redondeaba la goleada a la contra para dejar definitivamente cerrado un duelo que mantiene a los azulones a trece puntos de la permanencia.



