Cuando todo estaba en contra, el Zamarat sacó carácter, se negó a arrojar la toalla y dio una lección de tenacidad y confianza para llevarse la victoria de la pista de UPV. Con medio equipo de baja después de un primer cuarto más que accidentado, las mujeres de Juan de Mena frenaron el ímpetu de las vascas, crecieron desde la defensa y ganaron apoyadas en Sofía Silva, imperial el día preciso; nadie la paró. La portuguesa fue un ciclón. Más ágil y potente que nunca en la pintura, aprovechó la ausencia de Pirsic para reivindicar su papel protagonista.
No sólo ella. Varias de las mujeres que actúan habitualmente como secundarias dieron una lección de madurez y demostraron estar capacitadas para asumir responsabilidades cuando la situación lo exige. Ella Clark, con 13 puntos en 37 minutos de juego; Caroline Durbin, de improvisada base durante más de media hora; o Nuria Mateos, impecable en la circulación ofensiva y solidaria y sin temor al contacto atrás, aportaron de forma determinante al colectivo y se apuntaron un importante tanto también en el plano personal.
El partido en general refuerza al Zamarat como equipo de manera notable, a pesar de los malos augurios que trajo consigo el primer cuarto. Marina Delgado probó y su rodilla respondió mal, Ylenia Manzanares se hizo daño en los isquiotibiales tras lanzarse a por un balón y Pirsic se vio obligada a irse al banquillo con molestias, donde ya la esperaba también Natalie Van den Adel. El grueso parte de guerra dejó a las naranjas con siete efectivos y con sólo Mateos como base natural.
Esta circunstancia provocó que UPV, encomendado como de costumbre al talento de Novo y al poderío de sus interiores, aprovechase para romper el equilibrio inicial y lanzarse a por el partido en el segundo cuarto (33-21). No obstante, ya antes del descanso, el Zamarat reaccionó. Con Mieloszynska como líder moral y Silva en el papel de jugadora franquicia, las naranjas fueron limando la distancia hasta marcharse al descanso por debajo de la barrera psicológica de los diez puntos (37-28).
La teoría presagiaba un segundo tiempo complejo para las de Juan de Mena, pero desde el principio las naranjas le plantaron cara al destino que parecía aguardar tras la bocina final y comenzaron a gobernar el partido con autoridad. Con unos porcentajes pasmosos y una elevada concentración en defensa, el Zamarat le dio la vuelta al duelo y se plantó en el último cuarto por delante (53-55).
En este periodo, con la complicación añadida de la eliminación por faltas de Svitlica, el Zamarat fue un superviviente. Silva insufló aire a los pulmones naranjas cuando todo parecía decantarse hacia el lado local y Nuria Mateos cumplió con la compleja labor de asumir un rol de titular cuando habitualmente no lo tiene ni de rotación. Así, el partido fue discurriendo de forma igualada hasta llegar al último minuto con las donostiarras dos arrriba (73-71). Ella Clark encontró un lanzamiento librado desde el perímetro y colocó a las suyas en ventaja, pero un tiro libre de Novo en la última acción mandó el choque a la prórroga.
De nuevo esta circunstancia parecía perjudicar de forma evidente a las naranjas, que aún así volvieron a afrontar la situación con entereza. Incluso, tras la eliminación de Durbin, que dejó su sitio a Marina Delgado. La mallorquina desafió al dolor para no dejar cojo al equipo y se turnó con Mateos para dirigir el juego. Ambas cumplieron. Silva y Mieloszynska hicieron el resto y apuntalaron la mejor victoria de la temporada para el Zamarat.




