La provincia de Zamora continúa mejorando sus registros turísticos. Los establecimientos hoteleros recibieron entre enero y mayo de este año 77.147 viajeros, frente a los 73.573 contabilizados en el mismo periodo de 2025, lo que supone un incremento del 4,9%. También crecieron las pernoctaciones, que pasaron de 123.356 a 127.656, un avance del 3,5%.

A simple vista, los datos reflejan una evolución positiva del sector, aunque la comparación mensual requiere una lectura más profunda. Y es que uno de los principales condicionantes de las estadísticas de este año es el calendario de la Semana Santa, uno de los mayores reclamos turísticos de la provincia. Mientras que en 2025 la celebración cayó íntegramente en abril, este año se repartió entre finales de marzo y abril, desplazando parte de la actividad turística de un mes a otro y alterando inevitablemente las comparaciones.
Por ello, más allá de los datos mensuales, la verdadera fotografía del turismo zamorano se encuentra en el balance acumulado de los cinco primeros meses del año, que confirma una tendencia claramente positiva tanto en viajeros como en pernoctaciones.
El año comenzó además con una evolución especialmente favorable. Enero registró un crecimiento del 5,9% en viajeros y del 8,3% en pernoctaciones respecto al mismo mes de 2025. La tendencia se intensificó en febrero, cuando el número de visitantes aumentó un 12,9% y las noches contratadas un 10,7%.
Fue, sin embargo, marzo el mes que concentró las cifras más llamativas. Los hoteles de la provincia recibieron 16.332 viajeros, frente a los 13.858 del año anterior, un incremento cercano al 18%. Las pernoctaciones también experimentaron una subida notable, pasando de 23.627 a 27.361, casi un 16% más.
Pero interpretar marzo como un crecimiento aislado sería un error. Buena parte de esa mejora responde precisamente al traslado parcial de la Semana Santa desde abril hacia marzo. De hecho, abril cerró con una evolución opuesta, registrando una caída del 3,9% en viajeros y del 5% en pernoctaciones respecto a 2025.
Por eso, para obtener una imagen más fiel de la realidad turística conviene analizar conjuntamente ambos meses.
La suma de marzo y abril arroja un resultado muy favorable para Zamora. Entre ambos meses la provincia contabilizó 34.857 viajeros, frente a los 33.133 del mismo periodo de 2025, lo que supone un incremento del 5,2%. Las pernoctaciones también crecieron, pasando de 55.749 a 57.884, un aumento del 3,8%.
La conclusión es clara: incluso corrigiendo el efecto calendario de la Semana Santa, Zamora recibió más visitantes y registró más actividad hotelera que hace un año.
Mayo, por su parte, mantuvo prácticamente los niveles del ejercicio anterior. Los hoteles alojaron a 20.355 viajeros, apenas 89 menos que en mayo de 2025, mientras que las pernoctaciones descendieron un 2,9%, hasta las 33.490. Se trata de una ligera corrección que no altera la tendencia positiva del conjunto del ejercicio.
Detrás de estos resultados aparece además un factor determinante: el turismo nacional continúa siendo el gran motor del sector turístico zamorano.
Entre enero y mayo llegaron a la provincia 67.469 viajeros residentes en España, frente a los 63.606 del mismo periodo del año pasado. El crecimiento alcanza el 6,1% y explica prácticamente la totalidad del avance registrado por el sector. En términos absolutos, son casi 3.900 visitantes nacionales más que hace un año.
Por el contrario, el mercado internacional sigue mostrando un comportamiento más irregular. Los viajeros procedentes del extranjero descendieron ligeramente, pasando de 9.966 a 9.678, una reducción del 2,9%.
Sin embargo, este dato también esconde un matiz interesante. Aunque llegaron menos turistas internacionales, estos permanecieron más tiempo en la provincia. Las pernoctaciones de extranjeros aumentaron de 14.188 a 14.643, un crecimiento del 3,2%.
Dicho de otro modo: Zamora recibe ligeramente menos visitantes extranjeros, pero quienes llegan permanecen más tiempo y generan un mayor volumen de estancias hoteleras.
La evolución de la estancia media confirma además una tendencia cada vez más visible en muchos destinos de interior. Entre enero y mayo cada viajero permaneció una media de 1,65 noches, ligeramente por debajo de las 1,68 noches registradas en el mismo periodo de 2025. La diferencia es pequeña, pero apunta a un modelo basado en escapadas cortas y viajes de fin de semana más frecuentes.
Los datos también reflejan la importancia creciente de los meses centrales de la primavera. Mayo volvió a ser el mes con mayor volumen de actividad turística de todo el periodo analizado, superando los 20.000 viajeros y las 33.000 pernoctaciones. Abril y marzo completan el trimestre más fuerte para el sector, coincidiendo además con la celebración de la Semana Santa y el inicio de la temporada turística.
En conjunto, la provincia de Zamora llega al verano con mejores cifras que hace un año, más viajeros, más pernoctaciones y una demanda nacional que continúa mostrando una notable fortaleza. La ligera pérdida de visitantes extranjeros y la reducción de la estancia media aparecen como los principales desafíos para el sector, pero no empañan un balance claramente favorable.

Porque una vez eliminado el ruido estadístico que provoca el cambio de fechas de la Semana Santa, la conclusión es inequívoca: el turismo zamorano sigue creciendo y lo hace sobre una base más sólida que la que presentaba hace un año, una circunstancia que permite afrontar la temporada alta con optimismo y con expectativas de consolidar la senda de crecimiento durante el resto de 2026.




