El mejor ataque y la mejor defensa de Liga Femenina Challenge medían sus fuerzas este sábado en el pabellón Ángel Nieto, dos conjuntos con un récord de diez victorias y cuatro derrotas. La labor ofensiva del Zamarat tenía delante a un muro que ha convertido al Fundación Raca en un claro candidato en la pelea por el ascenso. Y el duelo entre ambas estadísticas quedó patente desde el primer instante.
Al Zamarat le costó entrar en el partido, mientras que a las granadinas el ritmo de juego les encajaba como anillo al dedo. El conjunto andaluz no tuvo problemas en poner trabas al juego local y únicamente Ezeigbo y Latorre fueron capaces de hacer daño, aunque no el suficiente para despedir un primer cuarto para el olvido y que concluyó con un 6-14.
Números que no mejoraron en el arranque del segundo, con un Fundación Raca que endosó en dos minutos un parcial de 0-5 para desmarcarse todavía más en el marcador. Situación en la que apareció Morgan Green con dos lanzamientos de tres, el primero de ellos con un tiro libre adicional, para colocar el 16-19 y dar esperanzas. Pero nada más lejos de la realidad.
La desventaja no menguó del todo y el Raca volvió a imponerse y alcanzó con el paso de los minutos un importante 23-36 gracias a un triple de Boquete. Trece puntos de diferencia que terminaron siendo doce al descanso con el 28-40.
Los errores persiguieron al Zamarat al volver a pista, fallando lanzamientos de corta distancia sin defensor y alargando las posesiones al máximo y lanzando con problemas. Todo lo contrario a un rival que llegaba rápido al perímetro y que no perdonaba ninguna. La fluidez no hizo acto de presencia y, cuando el equipo subía de marcha, el acierto se sumaba a la fiesta.
Latorre y Ezeigbo eran la gran esperanza de sus compañeras en esos momentos, manteniendo al Zamarat en un duelo que llegaba al ecuador del tercer cuarto con un nada esperanzador 35-51. Chelsea Waters encendió los ánimos de la afición con un buen triple para colocar el 40-53. Tres puntos vitales en una posesión rápida donde el equipo no dejó de mover el balón hasta encontrar a la jugadora libre.
Sin embargo, el juego interior rival continuó asfixiando a Waters y Ezeigbo bajo el aro, especialmente una Coffee que sumaba a sus 14 puntos una superioridad física ante la que ninguna pieza del Zamarat podía competir. Una jugadora que era el gran quebradero de cabeza de una defensa que no podía igualar el ritmo de un Raca que se fue al último asalto con un favorable 48-61.
Gala Mestres inauguró los últimos diez minutos con un buen lanzamiento de dos deshaciéndose de su par, arrancando aplausos de una grada que confiaba en dar la vuelta al resultado. Entonces apareció Morgan Green y arrancó tres lanzamientos libres para acortar al 53-61, jugada seguida de una buena defensa que impidió la respuesta visitante.
Minutos de esperanza que llegaron con el peor momento en ataque del Raca, errando lanzamientos libres y dando alas a un Zamarat que, además, no dejaba lugar a los rebotes ofensivos. Pero las prisas hicieron mella a unas naranjas que fallaron últimos pases, dejando al Raca en una buena situación al ver como las locales no lograban aprovechar su mal momento en fase ofensiva.
Gala Mestres demostró en esos instantes su calidad liderando los ataques del Zamarat, relevando su protagonismo una Montoliu que también realzó su calidad cuando Gala le dejó su hueco en pista. Los últimos dos minutos fueron un monólogo de intentos zamoranos por revertir una desventaja que era de ocho puntos a falta de un minuto y diez segundos. Ocho puntos que fueron seis al entrar en los sesenta segundos finales y Green dejó en tres a falta de medio minuto con un triple.
Los ánimos se caldearon cuando Coffee propinó un codazo a Latorre cuando peleaban por un rebote en la canasta local, dando a la base dos lanzamientos libres que convirtió y dejaba el marcador en un apretado 69-70 a falta de 24.9 segundos. El Ángel Nieto explotó del todo cuando Morgan Green robó un balón en campo propio y obligó a pedir tiempo muerto a una entrenadora visitante que veía como se le escapaba el choque.
Un ambiente que terminó siendo decisivo para subir el ánimo propio y bajar el contrario, relanzando a un Zamarat que terminó sacando la victoria con un 71-70 de ensueño gracias a una gran canasta de Waters.



